¿Es posible el equilibrio general macroeconómico?
EQUILIBRIO GENERAL WALRASIANO
Dentro de la teoría neoclásica el modelo del
equilibrio general walrasiano (en adelante EGW) constituye su núcleo
fundamental.
Sobre la base de la elaboración de Walras (1834-1910)
se ha desarrollado una amplísima literatura que incluyen apoyos como sucesivas modificaciones y rechazos.
Ha sido tan importante su papel a lo largo de la
enseñanza de la teoría económica, que ocupa el lugar central del análisis
económico de los últimos 60 años.
En su obra “La riqueza de las Naciones”, Adam Smith (1723-1790) proponía que una economía liberal individualista (libre de intervencionismo estatal o colectivo) es la organización ideal para obtener un resultado óptimo, pues, a pesar que el individuo solo piensa en su propia ganancia “…es conducido por una mano invisible a promover un fin que no entraba en sus intenciones”
A partir de esa afirmación los economistas de
ideología liberal se dedicaron a analizar las condiciones que se requieren para
que se cumpla la propuesta Smithiana.
El EGW parte de una concepción individualista de la
sociedad, de tal forma se aferra al individualismo metodológico, es decir, que
se debe concebir a la sociedad como el resultado de la acumulación del
comportamiento de los individuos. Se parte de un status-quo, es decir que antes
de iniciar el desarrollo del modelo ya están definidos tanto las preferencias
de los consumidores, su actitud maximizadora de beneficios, el stock de bienes
y la tecnología, además la sociedad es racional, a partir de que sus
integrantes son individuos racionales.
Como los individuos son concebidos dentro de una
sociedad racional, se deduce que los individuos son todos racionales.
Observemos que el concepto de racionalidad es un concepto relativo.
La racionalidad consiste en que los individuos
coordinen sus acciones, y que participan en el mercado si esa acción les
reporta una ventaja.
Las relaciones de intercambio de productos se transan
en base a los precios relativos (de un producto respecto a otro) que a su vez
son regulados por el mecanismo de los precios (“la mano invisible” de A. Smith),
que compatibiliza los intereses de los participantes.
A través de ese mecanismo se formalizan las curvas de
oferta y demanda que conducen a un precio en un punto de equilibrio ubicado en
el cruce de ambas curvas.
Observemos que el modelo incluye una serie de
supuestos que conducen a una exposición arbitraria. Se refiere a un contexto
que no considera la realidad social prexistente. Solamente incluye información
sobre stocks actuales y futuros.
Al elevar el nivel de abstracción por los supuestos
restrictivos, la propuesta teórica crea un modelo matemático basado en axiomas y reglas de lógica formal.
Por este sendero, la teoría económica se reduce a
modelos que determinan relaciones entre variables que corresponden a algunas
relaciones sociales entre individuos.
El panorama que presentan es un conjunto de modelos que en forma ideal o abstracta
idealizan un conjunto de mercados presentes o futuros, donde los concurrentes
carecen de poder sobre el conjunto (mercado competitivo) y los participantes
son tomadores de precio (Price-takers), es decir transan a los precios dados,
que se supone son de equilibrio y generados por mecanismos a los que no tienen
acceso.
Esa es la base de la competencia perfecta, sin
intervención del Estado, sin monopolios. Es la expresión más elemental del liberalismo
económico más básico, donde los precios dependen del mercado, no de los
individuos.
Formación del EGW
El modelo en primer lugar supone que en el mercado se
parte de un equilibrio general de precios y cantidades, dados los recursos, la
tecnología y la preferencia de los participantes. No existen ofertas excedentes,
de forma tal que los mercados quedan vacíos luego de la operatoria.
El equilibrio se logra a través de la oferta y
demanda. La imagen es seductora.
Se adopta el criterio de eficiencia. Será “eficiente”
si se cumple el criterio individualista de óptimo de Pareto: “una situación
económica es óptima si no existe otra u otras que tengan la característica de
mejorar al menos a un individuo sin perjudicar a los otros”. Ergo de
redistribución del ingreso ni hablar…
Dados estos supuestos se transan las relaciones
voluntarias de intercambio entre los participantes.
Veamos cuales son las hipótesis incluidas en el modelo.
Tanto oferentes como demandantes tiene una conducta
racional y maximizadora. Cada participante elige la mejor opción en forma
individual.
La elección se basa en una canasta de bienes
divisibles y conocidos por los participantes.
Todos tienen información disponible completa y
accesible sobre los stocks presentes y futuros.
La toma de decisiones se hace en base a precios únicos
de los distintos bienes.
No existe incertidumbre. El futuro se estima cierto y
conocido.
Los participantes no pueden formar precios. Son
tomadores de los precios dados en competencia perfecta.
El mercado tiene un límite de tiempo.
Los agentes no tienen posibilidad de alterar las
reglas del mercado.
Existe un subastador de precios (subastador
walrasiano) que anuncia los precios, el subastador tiene la potestad de
cambiarlos de acuerdo a las decisiones de los participantes y anunciar si
existe un equilibrio virtual. (Esta figura es importante a la hora de analizar
el papel del planificador en un sistema socialista).
Algunas conclusiones
La posibilidad de sugerir la superioridad del
liberalismo respecto al socialismo se basa en la introducción del óptimo de
Pareto, según el cual: el equilibro general es posible si existe un óptimo para
los individuos participantes.
La deducción al respecto es que la única critica a la
economía mercantil puede referirse a la distribución inicial de los recursos,
pero a continuación el mercado no interviene en la redistribución de la
riqueza.
Pero hay que señalar que si no se cumplen las
condiciones previstas el equilibrio no existe o no es óptimo. Tal sería el caso
de la formación de curvas con convexidades (no continuas) que impiden su
tratamiento matemático o la presencia de rendimientos crecientes a escala
(p.ej. formación de monopolios), que invalidan el modelo
A partir de EGW se han construido diferentes modelos
tendientes a cumplir el óptimo paretiano mediante la introducción de nuevos
supuestos.
Al efecto se parte del concepto de la “eficiencia del
sistema de mercado”. Sin embargo, como su representación no se condice con la
economía real, los modelos se utilizan como “caja de herramientas” para
ubicarlos en el seno de la teoría y efectuar nuevos desarrollos.
De tal forma tratan de explicar porque los modelos
teóricos fallan en la realidad. Generalmente el procedimiento consiste en
eliminar algunas de los postulados del modelo de EGW, con lo cual no se pueden
lograr los resultados inicialmente previstos. Ese vacío se reemplaza a
continuación por una “anormalidad” vg. Inelasticidad de precios o una asimetría
de la información, etc. Con la nueva hipótesis se intenta construir un nuevo
modelo teórico con las condiciones necesarias para lograr un nuevo equilibrio.
Si se lograra el equilibrio en el nuevo modelo, sería
de “calidad inferior” al EGW, demostrando las fallas del mercado al apartarse
del modelo original donde se configuró un óptimo paretiano.
Los economistas de la escuela neoclásica no creen que
la realidad pueda reproducir lo postulado por los modelos teóricos dotados de
“pureza”. Su pensamiento se centra en que la realidad es una “anormalidad”
respecto al modelo teórico. De tal forma el modelo teórico permite hacer
visible lo “imperfecto”, lo “ineficiente”, que son las fallas del mercado,
equivalentes a equilibrios no óptimos.
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