google-site-verification=FRCu69N9a4YBX7KF3q4H3foYbM2P4dGbY Marxismo y mercados: abril 2025

martes, 1 de abril de 2025

Keynes y la guerra (cebar la bomba)

 En las crisis reaparece el legado keynesiano

John Maynard Keynes (1883- 1946) fue, sin duda el economista, no marxista, más brillante del siglo XX. Seguramente sus vivencias de la crisis de los años 30 le impulsaron a escribir su texto más emblemático: “La teoría general del empleo, el interés y el dinero” editado en 1936.

Ese texto venía a demoler antiguas propuestas, demostradas ineficaces, de la teoría liberal y fue premonitorio en el desarrollo de la macroeconomía moderna.

En la posguerra en su controversia durante las negociaciones de Bretton Woods quedó en segundo plano ante la aceptación de la propuesta estadounidense del liberal Harry D. White que definió al dólar estadounidense como moneda de reserva. 

Posteriormente otro gran economista keynesiano contemporáneo suyo: Paul Samuelson (1915-2009) puso en concordancia la propuesta liberal con la keynesiana en una mixtura denominada “síntesis neoclásica” que, desde entonces, predomina en los programas de las cátedras de economía, con infinitas variantes y agregados.

El neoliberalismo asumió la síntesis neoclásica como un dogma. Sin embargo, cada crisis es un fracaso de ese dogma. Para explicarlo, surgieron nuevos agregados, tendientes a explicar porque el modelo “no cerraba”. Una salida era, al entrar en la fase de depresión de la coyuntura, recurrir al arsenal keynesiano estimulando  la demanda, es decir: cebar la bomba.

Por esa razón, dentro de la complejidad de la teoría keynesiana ese concepto, el más simple, fue el más popular. Esa es la intención de la UE con el programa armamentista. 

Pero, por otra parte, el mercantilismo trumpista viene a agregar un importante factor de distorsión por la fijación de aranceles y sanciones alterando los precios relativos.  Su política define, además, la implosión del sistema neoliberal. Hay un antes y un después. Por PPA el PBI de USA ya no es el mayor del planeta, existen los BRICS, hay nuevos escenarios, estamos atravesando una transición hegemónica que, si se impone el irracionalismo pone al planeta al borde de su extinción


Europa en la actual etapa:

La guerra de Ucrania afectó la expansión de las principales economías de la UE; especialmente por acontecimientos específicos, como el ataque al Nord Stream II y la proliferación de sanciones a Rusia que, entre otros efectos incrementó los precios de la energía con lo cual, la economía de los países dependientes de ella, perdieron competitividad.

En la crisis:  Keynes: Ante la depresión:  “cebar la bomba” … que sintetiza la necesidad de políticas “activas” para recuperar el nivel de actividad económica y paliar la depresión.

Lamentablemente se opta por la peor opción: gasto en armamento, que se paga con una gigantesca emisión de bonos: 800.000 millones de euros con serias implicancias a futuro. 

Además, la carrera armamentista, en esta ocasión, opera sobre una economía financiarizada, a diferencia del pasado, en el que predominaba el sector no armamentista; con el agregado de que el beneficio de la mayor actividad se concentrará en el capital financiero.

Una rápida visión de los últimos meses (dic2024 a mzo2025) permite apreciar el raid de crecimiento de las acciones de las empresas armamentísticas. Capitaneando el aumento de las cotizaciones están los grandes fondos de inversión, cuyas carteras incluyen importantes participaciones en Boeing, Lockheed Martin y RTX en USA y en Europa en Rheinmetall (fabricante de los tanques Leopard y el mayor fabricante de municiones de Europa) cuyas acciones duplicaron su precio. Sus accionistas principales son Blackrock, Société Générale y Vanguard.

El proceso de financiarización afectará sensiblemente el estado de bienestar impulsando la privatización de los servicios esenciales como sanidad y educación. La emisión de una deuda de 800.000 millones para financiar el armamentismo es un tremendo despropósito. Semejante emisión incrementará la prima de riesgo y con ella elevará la tasa de interés que afectará a los intereses de hipotecas, prestamos personales, al comercio y a la industria. Es un aliciente además para alentar el proceso inflacionario con recesión, es decir el peor de los escenarios: estanflación.

No es tampoco un fenómeno totalmente nuevo, aunque algunos de sus rasgos alienten a creerlo. El sistema capitalista imperialista ha tenido desde sus comienzos la guerra y el armamentismo como objetivos próximos.

La crisis de 1929 dejó largas secuelas que recién pudieron ser restauradas en la posguerra. El comienzo fue con el gasto en armamentismo durante la contienda, proceso que continuó una vez terminada la misma. 

Refiriéndose a Alemania, Kalecki señalo que en 1966 “más de la mitad del crecimiento de la renta nacional se traduce en el crecimiento de los gastos militares».

Durante los “treinta gloriosos” años de la posguerra el capitalismo atlantista se vio forzado a desarrollar programas de bienestar para contrarrestar la demostración de crecimiento y desarrollo que presentaba la URSS y los países del campo socialista.

Pero siempre el sistema atlantista fue generando la psicosis de guerra con el campo socialista. Con ello justificaba sus programas de armamentos en defensa del “mundo libre”. El armamentismo, además de su función económica, es utilizado para exacerbar subjetividades y estimula las mentalidades conservadoras. Es un combo.

Las crisis del sistema capitalista promueven la destrucción y la muerte. Miles de jóvenes con un entrenamiento rudimentario son utilizados como carne de cañón. Se los envía a la muerte o a una probable discapacidad física o mental.

 Mientras tanto, la mentalidad capitalista se siente afectada cuando se habla de una fiscalidad progresista para otorgar mayores beneficios sociales, pero no tiene la misma actitud cuando el destino de los fondos estatales se destina al armamentismo.

Hay que decir que existe una forma democrática de “cebar la bomba”: esa solución pasa por generar fondos a través de una reforma fiscal que grave a las grandes fortunas, a los grandes evasores hacia paraísos fiscales, a las mafias de la droga y de la trata, etc. y destinar esos fondos a construir viviendas, mejorar la sanidad y la educación públicas, inversión en energías renovables, en agro-ecología, en ordenar las políticas migratorias para mejorar su funcionamiento evitando a las mafias y las muertes durante los trayectos de los migrantes.

Mientras tanto el proyecto de la derecha solo beneficiará a los fabricantes de armas, a los fondos de inversión y a las elites que negocien los contratos percibiendo suculentas comisiones.

La máxima irracionalidad del proyecto aflora por sus aristas. La actuación de las autoridades de la UE no puede ser más evidente. Empezando por la maniobra sicológica del kit de emergencia que tiene sus efectos sobre una parte importante de la población que cree la posibilidad de una guerra inminente, mientras otra parte directamente se lo toma a risa.

Además de las principales cabezas de la UE, no debemos olvidar el nefasto papel de dirigentes como Macron y Starmer, de dos países con ojivas nucleares, que pretenden salvar su deteriorado poder con propuestas bélicas ridículas pero peligrosas.

Los trabajadores y los pueblos de Europa deberían tomar conciencia del peligroso camino a que los conduce esta dirigencia y pronunciarse en forma clara por un no a la guerra, no a la carrera armamentista, no a las bases militares, no al endeudamiento para financiar la guerra, cierre de las bases militares, por la paz y la solidaridad.

Oscar Expósito

1/4/2025