La crisis del 2008 marcó un hito histórico. Es un indicador
fundamental del fracaso del modelo neoliberal. A partir de ese año se produjeron
una serie de acontecimientos que lo confirman.
Creció exponencialmente el papel de los fondos de
inversión, al tiempo que continúa la concentración de la riqueza a nivel planetario,
al tiempo que se expande también la evasión fiscal a través de los paraísos
fiscales. Los programas fiscales para gravar las grandes rentas y patrimonios
se tornan, en consecuencia, ineficientes.
La epidemia del Covid puso en evidencia la fragilidad de
los Estados para combatir epidemias de esa magnitud. La enfermedad afectó a
1000 millones de personas.
En ese contexto el sistema capitalista, a nivel planetario
navega sin piloto ni automático ni manual.
El conflicto de Ucrania contribuye a profundizar la ruptura
a nivel planetario entre el occidente atlantista desarrollado y el resto del
planeta. A partir de la guerra de Ucrania la crisis general tomó un nuevo
rumbo.
Quedó entre otras la evidencia de la inutilidad de las NNUU
para intervenir en conflictos de esta magnitud, carece de poder para sancionar
arbitrariedades como el bloqueo a Cuba o el reconocimiento del estado Palestino.
El papel de Naciones Unidas, definido en 1945 para
solucionar conflictos internacionales, muestra en la actualidad, su
inoperancia. El poder de veto de las grandes potencias capitalistas impide
arribar a soluciones democráticas. El Consejo de Seguridad a perdido también
todo su poder
En la administración de los flujos financieros el
imperialismo norteamericano tiene el poder, a través del sistema SWIFT, para
bloquear operaciones financieras, el mecanismo es un verdadero cerrojo como el
que de 2015 padece Venezuela y el criminal embargo desde hace 60 años a Cuba.
La guerra entre dos Estados con poder nuclear pasó a ser
impensable, aunque el riesgo existe. Un desliz en ese aspecto terminaría en
holocausto. Eso no impide la proliferación de conflictos localizados que se
desarrollan en diferentes regiones
El genocidio del pueblo Palestino tiene vínculos con la
guerra de Ucrania. El cumplimiento de los acuerdos del Minsk (Protocolo de
Minsk 5 de septiembre de 2014) hubiesen evitado la guerra de Ucrania. Su
incumplimiento fue ordenado por Boris Johnson, a la sazón primer ministro del
Reino Unido con el acuerdo de Washington.
La guerra es usada como instrumento político y económico.
Forma parte de la búsqueda del occidente atlantista (EEUU, Europa y sus
aliados) de frenar el avance de China, Rusia y los Brics.
A raíz de estos acontecimientos cambió el panorama global.
Dentro del proceso de la guerra de Ucrania el atentado al gasoducto del Nord
Stream fue un duro golpe a la economía de la zona, en primer lugar, a Alemania.
Mientras tanto el bloque de los Brics se consolida. Incluye
a 11 países y 2/3 de la población mundial. El bloque cuestiona la hegemonía del
conjunto de países que “dominan” el planeta desde hace dos siglos.
En este panorama el planeta enfrenta retos como el de la
crisis climática que el capitalismo neoliberal no puede solucionar, las
posibles estrategias contradicen su lógica.
En el año 2005 se acordaron en NNUU los ODS (Objetivos de
Desarrollo Sustentable); una serie de propuestas destinadas en mitigar los
efectos del calentamiento global etc. Es la Agenda 2030. El desarrollo
histórico demostró su ineficacia frente al desarrollo capitalista que, además,
agrava año a año el panorama del cambio climático.
El caso español
En un reportaje de la revista Climática, el científico
español Pedro Arrojo respondió en detalle a la situación de la crisis climática
en España.
Entre los conceptos de su disertación podemos destacar:
-Urge transitar la visión del agua como simple recurso
económico a una visión ecosistémica y una gestión sostenible de todos los ríos.
-España es un país que “se seca” y además sobre explota los
recursos hídricos (agricultura, agroindustria, turismo).
-La ganadería intensiva contamina con nitratos los
acuíferos
-Los intereses económicos, muchas veces, se contradicen con
la necesidad de políticas de conservación. No siempre el Estado tiene el poder
suficiente para enfrentarlos.
-En el planeta 2.000 millones de personas, el 25 % de la
población mundial viven sedientas de agua, no tiene acceso a agua potable. En
muchos casos viven con acceso a cursos de agua, pero con alto grado de
contaminación. El acceso al agua es un derecho humano.
-La OCDE sitúa a España como unos de los países con más
estrés hídrico del mundo. Una tarea al respecto es recuperar los acuíferos.
Ellos contienen 30 veces más agua que en la superficie, son verdaderos pulmones
hídricos. Tampoco es posible es contaminarlos o sobreexplotarlos aumentando el
regadío. Es necesario reglamentar su uso en forma democrática limitando el uso
del agua de acuerdo a las necesidades del pueblo concientizado acerca de la
economía de su uso y sancionando a los infractores.
Los gobiernos deben divulgar la necesidad de cuidar la
naturaleza. Ese es el mejor “negocio”. El problema son los sectores privados
que actúan sin importarles el efecto que la sobre explotación de los recursos
naturales implica.
En esta época de impresionantes avances en la tecnología
deberíamos aprender de las culturas ancestrales, indígenas y campesinos que desarrollaron en su época una
gestión democrática y sostenible de los recursos hídricos. Esas culturas
sobreviven, para ellos el agua es el alma y la vida, es de la comunidad,
rechazan la apropiación privada del recurso.
(Fuente: Climática, 22-3-2024 (https://climatica.coop/entrevista-pedro-arrojo-agua/)
El cambio en los medios de comunicación:
amigo-enemigo
La revolución informática marca un antes y un después. En
primer lugar cambió la difusión de la información en múltiples aspectos.
La prensa escrita, dejó de ser el principal medio de
información.
Se pensaba a través de la lectura del periódico, de libros
y folletos etc. La difusión a través de las redes sociales introdujo un cambio
sustancial.
Un bombardeo
sistemático ingresa a nuestro teléfono y al ordenador. El mensaje debe ser
breve para ser leído rápidamente, para que circule.
El impacto que puede tener en la sociedad a través de sus
seguidores es enorme. Un dato que parece no tener relevancia, pero es
ilustrativo: Cristiano Ronaldo tiene 630 millones de seguidores en Instagram,
Donald Trump tiene 24.5 millones de seguidores.
Es la era de los influencers. Son nuevos actores con
millones de seguidores, superan a los tradicionales medios de información.
EEUU tiene 333 millones de habitantes, los 4 principales
informativos de la noche reúnen en total una audiencia de 5,5 millones de
televidentes, solamente el 1.6% de la población.
Las redes anulan la masividad de los medios. A través de la
selección personal los mensajes recibidos se adecúan a diferentes gustos y
necesidades. Es un bombardeo permanente que al cerebro le cuesta asimilar.
Además, no solo se reciben, un porcentaje se reenvía a los
contactos, multiplicando en forma exponencial su trasmisión.
También queda de lado la explicación fundamentada, el
estudio, el análisis de situación, la función intelectual. Somos ciudadanos absorbidos
por el poder mediático.
Por si fuera poco, el avance de los sistemas informáticos multiplicará
la “invasión”: la inteligencia artificial, el big-data, los ordenadores
cuánticos…etc.
En este universo infinito es aprovechado para la difusión
de fake news, no hay controles sobre veracidad, sistemas de alertas, no hay un
moderador., nadie controla la veracidad. Unos de sus mayores impulsores fue
Steve Bannon estratega jefe de la Casa Blanca en la administración de Donald
Trump.
Steve Bannon
Personaje Siniestro, nacido en 1953 se desempeñó como
estratega político de Donald Trump durante siete meses. Fue despedido en agosto
de 2017. Fue vicepresidente de una “fabrica” de fake news, la empresa Cambridge
Anayítica. La empresa estuvo vinculada a barios escándalos entre ellos con
Facebook por haber extraído información sin el consentimiento de los usuarios.
Fue “asesor” de diferentes movimientos y partidos de
ultraderecha: el Frente Nacional de Le Pen, Fidesz de Hungría, Alternativa para
Alemania, Liga de Italia, Vox, etc.
En 2020 fue detenido por fraude con la recaudación de
fondos para la construcción del muro “We build the wall” en la frontera con
México. Fue acusado de instigar a las hordas que asaltaron el Capitolio en el
2021. Se lo condenó a cuatro meses de prisión y una pequeña multa.
Trump, Milei y Cía.
En ese fango crecen los Trump, los Milei. Falsos profetas.
Tienen discursos con toda clase de falsedades, mentiras que nadie controla.
Milei usa términos y datos que sus seguidores aceptan, sin importar su
veracidad.
Ante la confusión generada por la difusión de falsedades,
en la superficie aparecen afirmaciones inverificables, un sistema de información erróneo o sesgado
que afecta, también, el funcionamiento de una discusión democrática.
Es el panorama que necesita la extrema derecha para crecer:
la falta de una referencia racional; además, con el agregado de un discurso de
odio, de agresión hacia el distinto.
La extrema derecha
En ese contexto la extrema derecha salió de la
marginalidad. Hoy es una fuerza pujante en la mayoría de los países de Europa.
Es la segunda fuerza en el 50% de los países de la UE, también otros países como
India y Filipinas. Se extiende por América Latina: Argentina, Chile, Brasil,
etc.
La historia no es lineal: Trump fue presidente electo por
el Partido Republicano, el partido de Lincoln, que luchó contra la
discriminación racial y abolió la esclavitud. Las hordas que asaltaron el
Capitolio el 6 de enero de 2021 surgieron de una reacción espontánea, no fueron
producto de una coordinación previa, fueron impulsadas por los twists de su
“líder”, producto del odio inyectado a través de sus mensajes.
Las estrategias de Trump y Milei tienen similitudes. Sus
discursos son actuaciones, están plagados de incoherencias y mentiras.
Aprovechan la ignorancia de importante porcentaje de sus
votantes para aparecer como profetas que calmarán los males que los agobian. Militantes
de fetichismos diversos, no importan sus discursos plagados de frases
incoherentes y referencias falsas…, cuanto menos entienden más los fascina.
Es el mesianismo, el profeta que guía el rebaño. Se
diferencia del viejo fascismo militarista, que se expandía hacia nuevas
colonias. Ahora se cierra: “construyamos el muro”, denunciemos a la “casta”.
Para Milei “la casta” es ellos o nosotros, alimenta el
odio. Usando las redes para difundir fake news, desinformando, construyendo un
culto a la mentira. Es un falso profeta.
A través de las redes se genera una cantidad de información
enorme que nuestro cerebro no está preparado para recibir.
La extrema derecha ya no es antisemita. Al contrario, Milei
está intentando que lo acepten como miembro de la colectividad judía. La nueva
extrema derecha es pro israelí, admira al estado de Israel, tanto por sus
avances tecnológicos y militares, como también, por su racismo y su violencia.
Aceptan el genocidio contra el pueblo palestino.
Por otra parte, la consolidación de este sistema
capitalista individualista y meritocrático dificulta el histórico ascenso de
las clases medias.
El ascenso social, que otrora fuera un estímulo, fue
sepultado por el neoliberalismo, cada vez son más difíciles las posibilidades
de los jóvenes de acceder a vivienda, educación gratuita y tener un trabajo y
salario dignos.
Por el contrario, a nivel planetario, continúa el sendero
hacia la concentración de la riqueza.
Ese oscuro panorama conduce a miles de jóvenes a creer en
los falsos profetas de la ultraderecha. Jóvenes desinformados, desilusionados,
son atraídos por los Trump, los Milei, Le Pen, Meloni, etc.
La izquierda, las organizaciones populares, deberán
desarrollar nuevas estrategias, nuevas propuestas, para proponer otros
senderos.
Barcelona 3 de junio de 2024
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