google-site-verification=FRCu69N9a4YBX7KF3q4H3foYbM2P4dGbY Marxismo y mercados: Falacias económicas: Formacion de los precios en el modelo neoclásico

viernes, 16 de agosto de 2024

Falacias económicas: Formacion de los precios en el modelo neoclásico

 

La “teorías libertarias” hicieron revivir viejas teorías que fueron rebatidas en su momento por sus errores, sus falacias o su falta de correspondencia con la realidad.

Una de ellas es la que explica el proceso de formación de los precios en el modelo neoclásico

El economista francés León Walras (1834-1910), contemporáneo de Marx, es considerado el fundador de la economía matemática. Fue tal vez, el primer economista en analizar el equilibrio del mercado.

Lo trató como desarrollando un a matriz que representa el mercado con “n” productos que se intercambian y que, a través de ese intercambio se logra un sistema de precios en condiciones de equilibrio general y competencia perfecta.

La introducción de supuestos restrictivos, como la existencia de equilibrio y competencia perfecta comienza a alejarnos de la realidad. 

Según la teoría walrasiana el equilibrio general del modelo se logra a través de un proceso de tanteo (tâtonnement), en el que interviene un  subastador a través del cual se forman los precios del mercado que, como se trata de precios de “equilibrio” generan el vaciamiento del mercado, es decir no existan excesos de oferta ni de demanda.

La idea del subastador proviene del funcionamiento de los mercados de campesinos franceses, de finales del siglo XVIII.

La base del planteo es la necesidad de una trayectoria estable que conduzca, por medio de las fuerzas de mercado, hacia el equilibrio, los precios son exógenos a los agentes y en consecuencia están determinados por la oferta y la demanda.

Los que compradores y vendedores no fijan los precios, es el “subastador” quien los coloca en forma arbitraria. Luego se resuelven por tanteo.

 Aparece un primer problema: el subastador no puede limitarse a aplicar pasivamente la ley de la oferta y la demanda en forma arbitraria. No puede fijar un precio a parir de la información que posee ya que existen n precios posibles, por lo tanto, el grado de variación de los precios resulta arbitrario.

Su aplicación en el modelo de equilibrio general neoclásico:

El equilibrio general neoclásico (EGN) se estudia en microeconomía para explicar el comportamiento de los precios y las condiciones para lograr el equilibrio del mercado.

En el equilibrio general neoclásico, tanto las fuerzas de la oferta como de la demanda no son suficientes para formalizar un nivel de precio de manera endógena, en tanto tienen que recurrir al subastador cuya decisión es por afuera de la voluntad del mercado.

Aunque se lograra un precio de equilibrio, este estaría arbitrado por el subastador y no provendría de la voluntad del mercado. Solamente se podría eliminar al subastador, sin abandonar el marco de la competencia, si el modelo incluye un mecanismo de formación de precios.

El EGN no define la realidad socio económica en la que se ubica, por lo tanto, es abstracto, no es posible ubicarlo como equilibrio competitivo en una colectividad de oferentes y demandantes que actúan en forma descentralizada.

La única afirmación posible es afirmar la posible existencia de un punto de equilibrio, pero sin confirmar que ese resultado sea la consecuencia de la acción de la “mano invisible”.

Otro tema importante es que el modelo no incluye ninguna hipotesis acerca del pago. No interviene el dinero, cada mercancía se asocia con un número que es su precio. Cuando el oferente vende, recibe un debito en su cuenta que es la suma pagada por el agente y viceversa; un compromiso de entrega, es un número inscrito en el haber de su cuenta.

Los saldos se cancelan a través de una “caja de compensaciones” centralizada, la moneda es una unidad de cuenta. El dinero actúa por afuera del modelo, vinculado por el valor que se le asigne a cada producto.

Hubo intentos de los economistas neoclásicos de introducir en el modelo la demanda de dinero, hasta el presente esos intentos parecen infructuosos.

Debemos observar que tanto la introducción del subastador como la caja de compensaciones no pertenecen a la “racionalidad” del modelo,  solamente son incorporaciones ad-hoc para que la descripción del modelo  tenga un cierre decoroso ya que, sin la participación del subastador que oriente el tanteo hacia un equilibrio y sin la caja de compensaciones para reemplazar al dinero, faltarían elementos esenciales, para que los participantes en el mercado, se aseguren que las transacciones que efectúan son compatibles con el precio de equilibrio.

Por otra parte, la idea de una caja de compensaciones, choca con el pensamiento liberal individualista cuando propone una sociedad libre de instituciones, ni regulaciones, etc. ya que no hay actividad individual posible sin un contexto institucional que coordine su funcionamiento.

Es más, los participantes no realizan operaciones bilaterales, participan en una organización multilateral donde cada individuo, para participar, depende de la autorización de los restantes.

En una variante: el modelo de Arrow-Debreu, se incluye la posibilidad de una reunión previa de los agentes para negociar previamente los contratos, pero, el papel del subastador es precisamente el de generar esa negociación, pero debemos tener en cuenta que mientras el acuerdo final no sea alcanzado no existe compromiso alguno entre los agentes, solamente promesas, transformándolo en un modelo centralizado, al ser la regla de juego, en consecuencia se debería  llegar a un consenso antes que se cierren las transacciones.

En el intento de modelar la coordinación de los individuos por la intervención de la “mano invisible” la teoría neoclásica generó un mundo donde los individuos actúan solamente si todos están de acuerdo. Ese acuerdo se logra, no por el mercado, sino por el accionar de organismos externos: subastador y caja de compensaciones.

En resumen, la propuesta de los economistas neoclásicos no puede vanagloriarse del éxito o de la eficiencia de los mercados ya que, por ejemplo, no es posible asegurar que una mala información o una rigidez de precios sea la causa de la inutilidad practica del modelo, su ineficacia se encuentra en el seno del propio modelo.

El problema, entonces, no es un exceso de abstracción, el problema es que padece de errores arbitrarios al carecer de la propiedad de estabilidad y descentralización de las decisiones. No reúne los requisitos esenciales de la “mano invisible” que, por otra parte, luego de 200 años de ser enunciada como paradigma, no logra una explicación que sea intelectualmente satisfactoria.

Ante los fracasos sucesivos en lograr un cierre satisfactorio del modelo, los economistas neoclásicos han optado por disimular o simplemente ignorar los problemas de inaplicabilidad de la teoría, actuando como si no existieran total: “Poco importa que el Rey esté desnudo si todo el mundo está de acuerdo en no decir nada”

El problema es que se fue abandonando el núcleo teórico.

El EGN va perdiendo centralidad dentro de la teoría neoclásica, reemplazado por diferentes ensayos que tampoco logran explicaciones satisfactorias.

Se elaboran modelos parciales, construidos en base a hipotesis ad-hoc, con lo cual, en vez de ser una explicación que abarque a un conjunto de la sociedad, se limita a una hipotesis parcial de un fragmento de la misma.

Dentro de la heterodoxia aparecen alternativas teóricas muy diversas y que incorporan hipotesis basados en el pensamiento de Keynes y los keynesianos e inclusive tomando ideas de Marx.

La teoría neoclásica afirma que los precios, en resumen, surgen de la libre elección de los demandantes, de acuerdo a sus preferencias individuales. Ignorando siempre las diferencias de poder adquisitivo.

De alguna manera al mercado lo podemos visualizar como un mecanismo de votación.  En la representación formal desarrollada, en los modelos matemáticos, en la teoría neoclásica el sistema del “voto” (la decisión de comprar o vender a un determinado precio), aparece como el ideal para obtener las preferencias sociales, a partir de las preferencias individuales de un modo que sea compatible con un óptimo de Pareto. (x)

Sin embargo, en los modelos no ingresa en forma explícita un concepto fundamental: el tamaño de las billeteras, porque los individuos valen en base a este sencillo argumento que, para los neoclásicos es un elemento neutral.

(x) El óptimo de Pareto es un punto de equilibrio en el que ninguno de los agentes del mercado (Compradores y vendedores) puede mejorar su posición sin perjudicar a alguno de los otros.

 

 

 

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