La Revista de Economía critica me solicitó una opinión sobre un artículo titulado:
¿UN MARX SIN TENDENCIA DECRECIENTE DE LA TASA DE GANANCIA?
DEFENSA DE LA COHERENCIA DE LA “LTDTG” EN EL MARCO DEL PENSAMIENTO MARXISTA
Aqui va mi respuesta:
Creo que es un muy buen trabajo, muy documentado y que apunta al centro de una discusión histórica sobre la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia (LTDTG).
Como bien dice el autor, los detractores han ignorado la base sustancial del funcionamiento de la Ley al ignorar la ecuación que define uno de los ejes centrales del marxismo: la generación de la plusvalía.
El ataque reconoce distintos orígenes. Diría que desde las críticas a Adam Smith y David Ricardo; ya que ellos enunciaban aspectos del fenómeno, si bien encuadrados dentro de sus respectivas posiciones ideológicas.
Marx no obvió el tema. Si bien no es un aspecto central de su teoría. Nos preguntamos entonces: si ni siquiera ocupa un capítulo de su monumental obra, ¿por qué generó tanta polémica?
En principio creo hay dos motivos. El primero se vincula a las dificultades fácticas necesarias para demostrar evidencia empírica de su funcionamiento y, en segundo lugar. porque la obscena acumulación de riqueza de los billonarios a lo largo del siglo XX y XXI pareciera demostrar lo contrario.
Creo que esos son los motivos que permiten extender una gran polémica sobre la vigencia del marxismo, cuando, en realidad, dentro de su contexto, es un tema marginal y sobre el cual puede ser que surjan nuevos elementos cuando se concluya el MEGA2.
Referente a la percepción que tenía Marx sobre el funcionamiento del mercado, imaginémoslo en la biblioteca de Londres estudiando una enorme bibliografía y tener sus encuentros con Engels quien le comentaba el funcionamiento de la industria en el entorno “Manchesteriano”.
Podrían imaginar la existencia de 10 o 20 empresas textiles que producían en condiciones similares. En un momento determinado, uno de los dueños decidía incorporar una nueva maquinaria que aumentaría su productividad y la extracción de mayor plusvalía. Era lógico que tendría ganancias extraordinarias con respecto al resto. Es de suponer que sus competidores irían haciendo lo mismo el los períodos siguientes. Suponiendo una demanda constante, en el trascurso del tiempo, las ganancias se equilibrarían, es decir que la tasa de ganancia que sería la referencia del primer” innovador” comenzará a descender con lo cual, en “teoría”, se cumpliría el funcionamiento de la ley.
Hoy ese argumento resulta trivial teniendo en cuenta la evolución de los mercados durante el siglo XX y especialmente el siglo XXI.
Un rápido repaso:
De 1921 a 1929 la cotización de las acciones en Wall Street se triplicó antes de hundirse estrepitosamente. Los índices bursátiles no recuperaron el nivel anterior a la depresión hasta 1954. Por medio, Estados Unidos tuvo que poner en marcha el New Deal, la política de guerra que condujo a la Segunda Guerra Mundial y los acuerdos de Bretton Woods.
En los noventa el rápido crecimiento de internet condujo a un fuerte aumento de las inversiones en empresas emergentes tecnológicas. La euforia incluyó la aparición del Nasdaq, una bolsa paralela a Wall Street en la que cotizan 3.800 nuevas empresas. El valor de las acciones de las “puntocom” alcanzaron niveles fabulosos, basados en la novedad del momento. Luego se hundieron.
En 2008 la crisis del mercado hipotecario aumentó la deuda pública hasta el 5 por cien del PIB de la zona euro. El Banco Central Europeo cambió una deuda por otra: multiplicó el dinero en circulación para salvar a sus miembros de la bancarrota y mantuvo los tipos de interés bajos para que la recesión fuese más llevadera. De 2011 a 2017 inyectó cuatro billones de dólares.
El intercambio instantáneo de valores, el dinero fácil, el endeudamiento y la especulación son las tres condiciones inmediatas que desencadenan las burbujas financieras.
En la primera fase, los precios suben y hay una acumulación. La segunda es el periodo de euforia: cada vez hay más especuladores y los precios siguen subiendo. Las valoraciones de las empresas y los activos pueden ser varias veces superiores a su valor real. La burbuja alcanza su máximo hasta que la demanda empieza a caer. En la tercera fase, cunde el pánico, los precios de los activos caen bruscamente y los que compraron en los momentos de auge quieren vender al precio que sea, cuanto antes mejor, antes de que los precios caigan demasiado.
En diciembre del 2024 las acciones cotizaban muy alto en Wall Street. Los activos de ETF subieron un 28 por cien y los especuladores se felicitaban. Todo era alegría. Siempre había buenas noticias, excesivamente buenas. Las grandes capitalizaciones se negociaron a 26,6 veces sus beneficios. (Wordpress.com)
Retornando a la LTDTG podemos agregar lo siguiente:
1) Es prácticamente imposible obtener “evidencia empírica” de que la ley funcione. Los intentos (que hubo varios) no fueron confiables. La dificultad de acotar los parámetros, lograr las fuentes de datos, etc.es una tarea a priori inviable. Algunos investigadores intentaron recopilar balances de empresas de varios años continuos, etc. sin lograr resultados satisfactorios.
2) En segundo lugar, teniendo en cuenta la evolución del capitalismo hasta nuestros días, la tremenda acumulación de riqueza en un polo, el proceso de financiarización, el crecimiento de los fondos de inversión, los estudios de Piketty al respecto, etc. y en este caso sí, la evidencia empírica demuestra que, por los menos para un sector importante de la economía capitalista, la ley no opera.
3) Otro aspecto, tal vez más importante o tan importante como la revolución tecnológica fue el desplazamiento de las industrias a través de las fronteras en la búsqueda de mano de obra “barata” incrementando la plusvalía.
Existe si, una lucha despiadada por el dominio de los mercados. Los vemos a diario en un torneo cotidiano de ganadores y perdedores, el papel de los lobbies, el Deep State, etc.
Pero en toda esa realidad cotidiana, lo que si debemos tener claro, es que en tanto sea una sociedad capitalista el marxismo mantiene plenamente su vigencia. En primer lugar, a pesar de haber sido escrito durante el siglo XIX, no solo es la mejor base teórica para el estudio de nuestras sociedades actuales, es que también, ha sido el motor de las reivindicaciones sociales logradas por los trabajadores y la sociedad. Repensemos como eran las sociedades capitalistas en sus orígenes y los logros obtenidos por la clase trabajadora durante el largo camino de luchas recorrido desde entonces.
El marxismo completó el legado de la ilustración, textos como el Manifiesto Comunista, redactado cuando ambos autores rondaban los 25 años puede ser leído hoy y utilizado por todos los que proponemos la necesidad de cambios en nuestra sociedad.
Porque el marxismo desde sus autores y agregando los continuadores como Lenin, Gramsci, Rosa Luxemburgo y tantos otros, nos han dejado un legado histórico. Decía Lenin en Tres fuentes y tres partes: la economía marxista, el materialismo histórico y el materialismo dialéctico son indisolubles, no son un dogma, son una guía para la acción.
En síntesis, la discusión acerca de la LTDTG sirvió para desviar la atención de los aspectos esenciales del marxismo como son la ley del valor, la plusvalía, el fetichismo de la mercancía, la acumulación del capital y tantos otros aspectos que estarán plenamente vigentes mientras exista la economía capitalista.
Si creemos que otro mundo es posible, como marxistas, debemos seguir difundiendo la obra del genio de Treveris, explicando su vigencia y la necesidad de seguir analizando los aspectos fundamentales que, sin duda, mantienen su vigencia, evitando polémicas que nos apartan de nuestro objetivo principal: avanzar en la necesidad de promover cambios sociales que aseguren la vigencia de los derechos fundamentales para todos los habitantes sin distinción de raza o género: vivienda digna, alimentación, educación, sanidad, etc.
Oscar Exposito
No hay comentarios:
Publicar un comentario