google-site-verification=FRCu69N9a4YBX7KF3q4H3foYbM2P4dGbY Marxismo y mercados: Vamos ¿Hacia un neoliberalismo aggíornado?

domingo, 15 de abril de 2001

Vamos ¿Hacia un neoliberalismo aggíornado?

 

Decía Adam Smith que para un empresario el trabajo asalariado era más rentable que el trabajo esclavo, pues el primero eximía al patrón de proveer la alimentación, vestido y vivienda al trabajador.


Pagado el salario que fija el mismo patrón, éste quedaba librado de toda obligación hacia el trabajador además, decía, que el mercado laboral es un mercado más donde la oferta supera a la demanda, lo que en forma inevitable provoca una caída del precio, es decir el salario. Un crecimiento del desempleo conduce a una baja del salario.

El capitalismo no brinda otra opción de aprovisionarse de bienes que a través del mercado; consecuentemente, el objetivo de cubrir las necesidades mínimas presiona a los salarios hacia la baja. Se trata de una ley básica del capitalismo. Las empresas que tienen la posibilidad de hacerlo desplazan sus actividades hacia los países o regiones con menores costos laborales y sociales en la búsqueda de maximizar sus beneficios.

El neoliberalismo  

Los postulados del neoliberalismo fueron adoptados como sustento de los proyectos conservadores y por las instituciones financieras internacionales. Se considera a Friedrich Hayek como iniciador de esta corriente de pensamiento con su texto “Camino de Servidumbre” publicado en 1944 en el que básicamente atacaba cualquier limitación a los mecanismos de mercado por parte del Estado.

En 1947, Hayek formó la Sociedad de Mont Pelerin (Suiza) a la que se integraron, entre otros, Milton Friedman y Karl Popper. Durante los 30 años siguientes esa sociedad se dedicó a difundir el cuerpo doctrinario sistemático que se sustenta en la utopía neoclásica.

La tería neoclásica se desarrolla como oposición a los clásicos (Adam Smith, Ricardo y Marx). Uno de los pioneros fue Jevons(1835-1882), Walras (1834-1910) y toma forma orgánica con Alfred Marshall (1842-1924)

La base de esta corriente es que el mercado es un asignador eficiente de los recursos y también de la satisfacción de las necesidades. Este es el modelo originario de la formación académica que reciben los estudiantes de economía hasta nuestros días. En ese contexto Keynes es un  caso especial, marginal en el modelo y Marx una referencia histórica que ocupa solamente un capítulo en la historia de la economía.

 Para los neoclásicos el mercado se auto regula, ese mecanismo conduce en forma automática al óptimo social; por ende, consideran, que resulta intrínsecamente superior respecto de otras alternativas.

La rigidez de su enunciado dio lugar a extensas discusiones académicas entre instituciones defensoras y opositoras de sus paradigmas, esas controversias se reproducen desde entonces hasta nuestros días.

Sus postulados fueron, pese a las críticas, adoptados como sustento de los proyectos conservadores y por las instituciones financieras internacionales. El objetivo era de una férrea oposición de las propuestas del “estado de bienestar” y a que el Estado desempeñe un papel activo en beneficio de las clases desfavorecidas.

 Sus propuestas iniciales se mantienen en la actualidad; sólo se corrigieron aspectos parciales. Por ejemplo, se cambió el concepto de “Estado mínimo” por el de “Estado eficaz” e incluso se aceptan ciertas políticas en materia de redistribución de ingresos a través de programas específicos.

El neoliberalismo se sustenta en cuatro ideas fuerza:

1) máximo crecimiento económico con libre mercado;

2) maximización de la tasa de ganancia del capital privado;

3) como contrapartida de la propuesta anterior: una reducción del costo salarial, y

4) firme contención del gasto público social.

Chile fue pionera en America Latina:  basta recordar a Milton Friedman asesor de Pinochet cuyos discípulos diagramaron el plan económico del dictador luego el golpe de Estado de 1973

El programa lo aplica en Gran Bretaña Thatcher, en 1979, y luego en los Estados Unidos, Reagan, en 1980. A partir de entonces se expande hacia buena parte de los gobiernos de Europa occidental y también de América Latina, también impulsado por la crisis de pagos de la deuda externa de México en 1982.

A lo largo del tiempo se fue transformando en forma paulatina en un proyecto político conservador que fue apoyado por los principales países capitalistas -los Estados Unidos en primer lugar- y por las instituciones financieras internacionales, en especial las agencias de Bretton Woods, es decir, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

Estos organismos se constituyeron en un dispositivo esencial para la implantación de los ajustes estructurales en los países dependientes y en los del ex bloque soviético.

El neoliberalismo se transformó así en un cuerpo doctrinario político que sustentó el accionar de la globalización económica. Responde a intereses específicos de los países capitalistas desarrollados y de las necesidades de la circulación planetaria de los sectores más concentrados del capital transnacional.

La aplicación de esta política fue provocando una polarización de la riqueza, entre los países y también en su interior. Fue notable la concentración de la riqueza en los sectores vinculados con el capitalismo desarrollado en desmedro de los sectores medios y pobres.

Desde mediados de los 80 la expansión de la pobreza en los países del sur genera una creciente preocupación en las instituciones de Bretton Woods a causa del peligro resultante de quitar sustentabilidad al sistema.

De tal forma se produce un “aggiornamiento" neoliberal y el abandono de parte de la ortodoxia en una fase que comienza en 1990.

La pobreza se incorpora como preocupación ante la posibilidad de una posible “erosión” del consenso social, en especial en los países con regímenes electorales y también, por la generación de conflictos distributivos y la aparición de modelos alternativos contrarios a la propuesta neoliberal.

Este fenómeno fue reconocido en los informes de los organismos internacionales. Por ejemplo, hacia fines de los 90 los análisis efectuados por el BM y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) reconocen que durante esa década los resultados sociales de América latina han sido "desfavorables” y admiten que los riesgos políticos en el sistema han aumentado.

Aparecen las denominadas reformas de “segunda generación” , incorporando algunas novedades como la "lucha contra la corrupción” pero sobre todo mayores “ajustes”, profundizando las reformas estructurales que se encuentran incompletas: en primer lugar, la flexibilización del mercado de trabajo, también la reforma de los sistemas de seguridad social y los servicios públicos de salud y educación; es decir, una propuesta contradictoria ya que lo que puede esperarse como resultado de su aplicación es un mayor deterioro social

El postulado acerca de la necesidad de reducir el costo de la fuerza de trabajo se mantiene. Las propuestas apuntan a proyectos de ayuda a los sectores salud y educación orientados a través de lo que se denomina la “focalización”. Se trata de que las prestaciones sociales previstas por el Estado procedan a una selección y reducción de los destinatarios. La razón es que una reducción de los receptores induce a una disminución del gasto público social, propósito medular del neoliberalismo.

El ataque se desarrolla contra los esquemas de protección universal orientados hacia al conjunto de la población. La focalización tiene, además, un efecto redistributivo dentro de los damnificados por el ajuste estructural.

Los programas focalizan el destino de los fondos en el sector más pobre, lo que provoca un aumento de la pauperización de los sectores populares que se encuentran por encima de ellos. La reforma se impulsa en nombre de la equidad.

En la realidad el efecto es francamente regresivo.

Con el objeto de adecuar el credo neoliberal aparece, en 1990, una lista de las principales "reformas” que se impulsan para América latina.

Su autor -John Williamson, del Institute for International Economics (Estados Unidos)- y las denominó "Consenso de Washington”.

Esta propuesta rápidamente pasó a ser una “marca de fábrica" del programa neoliberal conservador, a pesar de que su autor negó ese rótulo.

La estrategia desarrollada apunta a objetivos específicos que delatan su orientación. En primer término, refuerza el peso de los Estados Unidos y de las organizaciones de Bretton Woods (FMI y BM) en el diseño y ejecución de los proyectos.

Las propuestas cumplen con los postulados básicos del modelo neoliberal y tienden a acentuar el protagonismo de los Estados-nación del capitalismo avanzado.

A partir de ese momento el neoliberalismo opera como un proyecto integrado acompañando el avance de la globalización económica, recomendando la liberalización de los mercados mundiales.

Las tres características principales de este fenómeno son:

1. Si consideramos el año 1945 como punto de partida, el comercio internacional creció más que la producción mundial. A partir de los 80 los países desarrollados aseguran su crecimiento sobre la base del crecimiento de sus exportaciones.

2.Creció el proceso de transnacionalización de las multinacionales que poseen más de 270.000 filiales distribuidas en todo el planeta.

3.El mercado financiero globalizado está fundamentalmente orientado hacia operaciones especulativas de corto plazo.

De tal forma, el avance de la globalización potencia la concentración de grandes masas de capital con consecuencias sobre la estructura política internacional, restringiendo la capacidad de acción de los Estados-nación que resultan impotentes para enfrentar problemas sociales como la pobreza, la corrupción, el tráfico de drogas, el deterioro ambiental y la delincuencia, entre otros.

Las recomendaciones sobre liberalización no son aplicadas por los Estados del capitalismo desarrollado, que siguen cumpliendo un importante papel control, presión y con un creciente poder respecto de los del capitalismo dependiente.

Este fenómeno es particularmente evidente en la defensa que hacen los gobiernos de países como los Estados Unidos, la Comunidad Económica Europea (CEE) o Japón de los intereses de sus empresas, colaborando a través de políticas públicas con el accionar de estos sectores y a través de las políticas de subsidios y protección a su producción doméstica.

Sunday Horse (1)

Domingo Cavallo: es el padre de la convertibilidad en Argentina, el hombre que “combatió la inflación”, un héroe según el actual secretario del Tesoro de los Estados Unidos: P. O'Neill (Clarín, 5/4/2001), un hombre de la Trilateral, el argentino con mejor acceso a los principales centros del poder financiero mundial, un ministro de lujo!...

 Fue Presidente del Banco Cen­tral de la República Argentina (BCRA) por 53 días a mediados de 1982 durante los meses finales de La dictadura genocida.

En ese período instrumentó un sistema de seguro de cambio que permitió a grandes empresas licuar sus deudas con acreedores del exterior, transfiriendo la obligación de cancelar esas deudas al Estado.

Nuevamente asumió como Ministro de Economía en 1991. Su gestión se extendió hasta 1996.Durante ese período el Producto Bruto Interno (PBI) creció un 70 por ciento, las exportaciones un 92,7 por ciento y el gasto público se incrementó un 129 por ciento. Estas cifras merecen una aclaración.

El 50 por ciento del aumento del PBI se explica por la expansión del gasto público, que a su vez incluye los montos destinados al pago de la deuda externa. El aumento de la emisión monetaria fue reemplazado por un mayor endeudamiento externo trasladando el problema hacia adelante.

Dentro del crecimiento de las exportaciones fue muy importante el aumento de las ventas a Brasil, que pasaron de u$s 1.400 a u$s 6.000 millones anuales.

A pesar de la sanción de la Ley de Convertibilidad los precios internos siguieron en ascenso. Al mismo tiempo, se permitió una apertura indiscriminada que determinó una avalancha de productos importados.

La importación masiva de productos de origen agrícola e industrial favorecida por el tipo de cambio y en muchos casos por los subsidios de sus países de origen comenzó a desplazar a los producidos de origen nacional.

La consecuencia fue el cierre de una gran cantidad de establecimientos y un aumento del desempleo.

Los indicadores sociales del período indican que no aprobó el examen. El consumo se expandió a una tasa mucho menor que el crecimiento del producto. La tasa de desempleo pasó de 6,5% promedio anual en 1991 a 17,2% en 1996.

Esto significa que la cantidad de desocupados se incrementó de 681.000 a 2.047.000.

Durante ese período la Población Económicamente Activa (PEA) se incrementó en 2 millones de personas, lo que equivale a decir que un 70 por ciento de la nueva fuerza de trabajo no consiguió empleo durante la gestión Cavallo.

También se incrementó el número de subempleados que pasó de 944.000 a 1.712.000. Sumando ambos registros se concluye que 2 millones de personas o no consiguieron empleo o lo consiguieron en condiciones inferiores respecto de sus aspiraciones.

Durante su gestión operó la distribución del ingreso en forma regresiva.

En 1990 el 10 por ciento más pobre de la población recibía el 3,8 por ciento del ingreso; en 1996 ese porcentaje se redujo al 2,8 por ciento, es decir que recibieron $ 2.700 millones menos por año.

Sin embargo, no tuvo reparos en favorecer a sus amigos con medidas destinadas a sectores específicos. Tal es el caso de la resolución 1555/93 que evitó una caída casi inevitable de la empresa ARCOR del Grupo Pagani (su mentor-Fundación Mediterránea)

Esa resolución los protegió de la competencia de los productos de importación.

A veces anunció medidas que no concretó. Por ejemplo, durante la Crisis del Tequila prometió recortes presupuestarios por 1.000 millones, eliminar el IVA a la primera venta agropecuaria y reducir los aportes patronales.

El panorama actual es más que preocupante. El país se encuentra inmerso en una crisis desde hace más de tres años, con gran parte de su aparato productivo destruido, con altísimos índices de desocupación, agravamiento de la pobreza, la corrupción y la marginalidad. La deuda externa representa el 48 por ciento del PBI anual. Se estima que la economía debe crecer a tasas cercanas al 8 por ciento anual para que deuda y producto mantengan ese porcentaje.

Como si esto fuera poco, el balde está lleno de agujeros. Entre 1990 y el 2000 ingresaron al país por las privatizaciones 16.000 millones de dólares. Pero esas empresas remitieron a sus casas matrices 8.900 millones de dólares en el mismo período, es decir un 55 por ciento.

 El motivo es que las empresas privatizadas obtienen ganancias que más que duplican la rentabilidad de las 500 empresas más grandes del país.

Las remesas anuales de utilidades al exterior suman 2.500 millones de dólares. Entre remesas e intereses absorben el 3,5 por ciento del PBI.

 

 

 

El panorama actual es más que preocupante. El país se encuentra inmerso en una crisis desde hace más de tres años, con gran parte de su aparato productivo destruido, con altísimos índices de desocupación, agravamiento de la pobreza, la corrupción y la marginalidad.

La deuda externa representa el 48 por ciento del PBI anual. Se estima que la economía debe crecer a tasas cercanas al 8 por ciento anual para que deuda y producto mantengan ese porcentaje.

Como si esto fuera poco, el balde está lleno de agujeros. Entre 1990 y el 2000 ingresaron al país por las privatizaciones 16.000 millones de dólares. Pero esas empresas remitieron a sus casas matrices 8.900 millones de dólares en el mismo período, es decir un 55 por ciento. Es que las empresas privatizadas obtienen ganancias que más que duplican la rentabilidad de las 500 empresas más grandes del país. Las remesas anuales de utilidades al exterior suman 2.500 millones de dólares.

 Entre remesas e intereses absorben el 3,5 por ciento del PBI.

¿Qué nos espera con “el Mingo”? (apodo de Domingo Felipe Cavallo)

Tanto por las medidas implementadas durante su gestión del 91 al 96 como por el resultado de las mismas debemos concluir que ha desarrollado una política acorde con los postulados del ideario neoliberal: aumento del PBI es acompañado por  incremento de la tasa de ganancia de las grandes empresas multinacionales, cumplimiento de los parámetros acordados con el FMI, baja de los ingresos reales de los sectores medios y bajos, aumento del desempleo, reducción del gasto social, etcétera.

Sus primeros anuncios estuvieron destinados a orientar las expectativas para generar una reacción antidepresiva, pero sin apartarse de la línea básica de la doctrina neoliberal.

La situación es mucho más grave que la de 1991 y del stock de joyas de la abuela queda muy poco. Lo traicionan sus ansias de poder. Necesita operar contra reloj. Obligado por las circunstancias puede recurrir a medidas no ortodoxas pero seguramente no va a sacar los pies del plato.

En esas condiciones más que un “ héroe" hace falta un mago. Algunos dicen que es un pragmático. Yo pienso que es un neoliberal impredecible, es decir, de cuidado... ¿Vos que pensas?

 

(1)     Acronimo de Domingo Felipe Cavallo economista y político argentino que ejerció como ministro de Economía de la Nación entre 1991 y 1996; y luego nuevamente entre marzo y diciembre de 2001. Período a que se refiere este artículo

Publicado en TESIS 11 - N° 57/mayo junio 2001

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