Decía Adam Smith que para un empresario el trabajo
asalariado era más rentable que el trabajo esclavo, pues el primero eximía al
patrón de proveer la alimentación, vestido y vivienda al trabajador.
Pagado el salario que fija el mismo patrón, éste quedaba librado
de toda obligación hacia el trabajador además, decía, que el mercado laboral es
un mercado más donde la oferta supera a la demanda, lo que en forma inevitable
provoca una caída del precio, es decir el salario. Un crecimiento del desempleo
conduce a una baja del salario.
El capitalismo no brinda otra opción de aprovisionarse de
bienes que a través del mercado; consecuentemente, el objetivo de cubrir las
necesidades mínimas presiona a los salarios hacia la baja. Se trata de una ley
básica del capitalismo. Las empresas que tienen la posibilidad de hacerlo
desplazan sus actividades hacia los países o regiones con menores costos
laborales y sociales en la búsqueda de maximizar sus beneficios.
El neoliberalismo
Los postulados del neoliberalismo fueron adoptados como
sustento de los proyectos conservadores y por las instituciones financieras
internacionales. Se considera a Friedrich Hayek como iniciador de esta
corriente de pensamiento con su texto “Camino de Servidumbre” publicado en 1944
en el que básicamente atacaba cualquier limitación a los mecanismos de mercado por
parte del Estado.
En 1947, Hayek formó la Sociedad de Mont Pelerin (Suiza) a
la que se integraron, entre otros, Milton Friedman y Karl Popper. Durante los
30 años siguientes esa sociedad se dedicó a difundir el cuerpo doctrinario
sistemático que se sustenta en la utopía neoclásica.
La tería neoclásica se desarrolla como oposición a los
clásicos (Adam Smith, Ricardo y Marx). Uno de los pioneros fue
Jevons(1835-1882), Walras (1834-1910) y toma forma orgánica con Alfred Marshall
(1842-1924)
La base de esta corriente es que el mercado es un asignador
eficiente de los recursos y también de la satisfacción de las necesidades. Este
es el modelo originario de la formación académica que reciben los estudiantes
de economía hasta nuestros días. En ese contexto Keynes es un caso especial, marginal en el modelo y Marx
una referencia histórica que ocupa solamente un capítulo en la historia de la
economía.
Para los neoclásicos
el mercado se auto regula, ese mecanismo conduce en forma automática al óptimo
social; por ende, consideran, que resulta intrínsecamente superior respecto de
otras alternativas.
La rigidez de su enunciado dio lugar a extensas discusiones
académicas entre instituciones defensoras y opositoras de sus paradigmas, esas
controversias se reproducen desde entonces hasta nuestros días.
Sus postulados fueron, pese a las críticas, adoptados como
sustento de los proyectos conservadores y por las instituciones financieras
internacionales. El objetivo era de una férrea oposición de las propuestas del
“estado de bienestar” y a que el Estado desempeñe un papel activo en beneficio
de las clases desfavorecidas.
Sus propuestas
iniciales se mantienen en la actualidad; sólo se corrigieron aspectos parciales.
Por ejemplo, se cambió el concepto de “Estado mínimo” por el de “Estado eficaz”
e incluso se aceptan ciertas políticas en materia de redistribución de ingresos
a través de programas específicos.
El neoliberalismo se sustenta en cuatro ideas fuerza:
1) máximo crecimiento económico con libre mercado;
2) maximización de la tasa de ganancia del capital privado;
3) como contrapartida de la propuesta anterior: una
reducción del costo salarial, y
4) firme contención del gasto público social.
Chile fue pionera en America Latina: basta recordar a Milton Friedman asesor de
Pinochet cuyos discípulos diagramaron el plan económico del dictador luego el
golpe de Estado de 1973
El programa lo aplica en Gran Bretaña Thatcher, en 1979, y
luego en los Estados Unidos, Reagan, en 1980. A partir de entonces se expande
hacia buena parte de los gobiernos de Europa occidental y también de América Latina,
también impulsado por la crisis de pagos de la deuda externa de México en 1982.
A lo largo del tiempo se fue transformando en forma
paulatina en un proyecto político conservador que fue apoyado por los
principales países capitalistas -los Estados Unidos en primer lugar- y por las
instituciones financieras internacionales, en especial las agencias de Bretton
Woods, es decir, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial
(BM).
Estos organismos se constituyeron en un dispositivo esencial
para la implantación de los ajustes estructurales en los países dependientes y
en los del ex bloque soviético.
El neoliberalismo se transformó así en un cuerpo doctrinario
político que sustentó el accionar de la globalización económica. Responde a
intereses específicos de los países capitalistas desarrollados y de las
necesidades de la circulación planetaria de los sectores más concentrados del
capital transnacional.
La aplicación de esta política fue provocando una
polarización de la riqueza, entre los países y también en su interior. Fue
notable la concentración de la riqueza en los sectores vinculados con el
capitalismo desarrollado en desmedro de los sectores medios y pobres.
Desde mediados de los 80 la expansión de la pobreza en los países
del sur genera una creciente preocupación en las instituciones de Bretton Woods
a causa del peligro resultante de quitar sustentabilidad al sistema.
De tal forma se produce un “aggiornamiento" neoliberal
y el abandono de parte de la ortodoxia en una fase que comienza en 1990.
La pobreza se incorpora como preocupación ante la
posibilidad de una posible “erosión” del consenso social, en especial en los
países con regímenes electorales y también, por la generación de conflictos
distributivos y la aparición de modelos alternativos contrarios a la propuesta
neoliberal.
Este fenómeno fue reconocido en los informes de los
organismos internacionales. Por ejemplo, hacia fines de los 90 los análisis
efectuados por el BM y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) reconocen
que durante esa década los resultados sociales de América latina han sido
"desfavorables” y admiten que los riesgos políticos en el sistema han
aumentado.
Aparecen las denominadas reformas de “segunda generación” ,
incorporando algunas novedades como la "lucha contra la corrupción” pero
sobre todo mayores “ajustes”, profundizando las reformas estructurales que se
encuentran incompletas: en primer lugar, la flexibilización del mercado de
trabajo, también la reforma de los sistemas de seguridad social y los servicios
públicos de salud y educación; es decir, una propuesta contradictoria ya que lo
que puede esperarse como resultado de su aplicación es un mayor deterioro
social
El postulado acerca de la necesidad de reducir el costo de
la fuerza de trabajo se mantiene. Las propuestas apuntan a proyectos de ayuda a
los sectores salud y educación orientados a través de lo que se denomina la
“focalización”. Se trata de que las prestaciones sociales previstas por el
Estado procedan a una selección y reducción de los destinatarios. La razón es
que una reducción de los receptores induce a una disminución del gasto público
social, propósito medular del neoliberalismo.
El ataque se desarrolla contra los esquemas de protección
universal orientados hacia al conjunto de la población. La focalización tiene,
además, un efecto redistributivo dentro de los damnificados por el ajuste
estructural.
Los programas focalizan el destino de los fondos en el
sector más pobre, lo que provoca un aumento de la pauperización de los sectores
populares que se encuentran por encima de ellos. La reforma se impulsa en
nombre de la equidad.
En la realidad el efecto es francamente regresivo.
Con el objeto de adecuar el credo neoliberal aparece, en
1990, una lista de las principales "reformas” que se impulsan para América
latina.
Su autor -John Williamson, del Institute for International
Economics (Estados Unidos)- y las denominó "Consenso de Washington”.
Esta propuesta rápidamente pasó a ser una “marca de
fábrica" del programa neoliberal conservador, a pesar de que su autor negó
ese rótulo.
La estrategia desarrollada apunta a objetivos específicos
que delatan su orientación. En primer término, refuerza el peso de los Estados
Unidos y de las organizaciones de Bretton Woods (FMI y BM) en el diseño y
ejecución de los proyectos.
Las propuestas cumplen con los postulados básicos del modelo
neoliberal y tienden a acentuar el protagonismo de los Estados-nación del
capitalismo avanzado.
A partir de ese momento el neoliberalismo opera como un
proyecto integrado acompañando el avance de la globalización económica,
recomendando la liberalización de los mercados mundiales.
Las tres características principales de este fenómeno son:
1. Si consideramos el año 1945 como punto de partida, el
comercio internacional creció más que la producción mundial. A partir de los 80
los países desarrollados aseguran su crecimiento sobre la base del crecimiento
de sus exportaciones.
2.Creció el proceso de transnacionalización de las
multinacionales que poseen más de 270.000 filiales distribuidas en todo el
planeta.
3.El mercado financiero globalizado está fundamentalmente
orientado hacia operaciones especulativas de corto plazo.
De tal forma, el avance de la globalización potencia la
concentración de grandes masas de capital con consecuencias sobre la estructura
política internacional, restringiendo la capacidad de acción de los
Estados-nación que resultan impotentes para enfrentar problemas sociales como
la pobreza, la corrupción, el tráfico de drogas, el deterioro ambiental y la
delincuencia, entre otros.
Las recomendaciones sobre liberalización no son aplicadas
por los Estados del capitalismo desarrollado, que siguen cumpliendo un
importante papel control, presión y con un creciente poder respecto de los del
capitalismo dependiente.
Este fenómeno es particularmente evidente en la defensa que
hacen los gobiernos de países como los Estados Unidos, la Comunidad Económica
Europea (CEE) o Japón de los intereses de sus empresas, colaborando a través de
políticas públicas con el accionar de estos sectores y a través de las
políticas de subsidios y protección a su producción doméstica.
Sunday Horse (1)
Domingo Cavallo: es el padre de la convertibilidad en
Argentina, el hombre que “combatió la inflación”, un héroe según el actual
secretario del Tesoro de los Estados Unidos: P. O'Neill (Clarín, 5/4/2001), un
hombre de la Trilateral, el argentino con mejor acceso a los principales
centros del poder financiero mundial, un ministro de lujo!...
Fue Presidente del
Banco Central de la República Argentina (BCRA) por 53 días a mediados de 1982
durante los meses finales de La dictadura genocida.
En ese período instrumentó un sistema de seguro de cambio
que permitió a grandes empresas licuar sus deudas con acreedores del exterior,
transfiriendo la obligación de cancelar esas deudas al Estado.
Nuevamente asumió como Ministro de Economía en 1991. Su
gestión se extendió hasta 1996.Durante ese período el Producto Bruto Interno
(PBI) creció un 70 por ciento, las exportaciones un 92,7 por ciento y el gasto
público se incrementó un 129 por ciento. Estas cifras merecen una aclaración.
El 50 por ciento del aumento del PBI se explica por la
expansión del gasto público, que a su vez incluye los montos destinados al pago
de la deuda externa. El aumento de la emisión monetaria fue reemplazado por un
mayor endeudamiento externo trasladando el problema hacia adelante.
Dentro del crecimiento de las exportaciones fue muy
importante el aumento de las ventas a Brasil, que pasaron de u$s 1.400 a u$s
6.000 millones anuales.
A pesar de la sanción de la Ley de Convertibilidad los
precios internos siguieron en ascenso. Al mismo tiempo, se permitió una
apertura indiscriminada que determinó una avalancha de productos importados.
La importación masiva de productos de origen agrícola e
industrial favorecida por el tipo de cambio y en muchos casos por los subsidios
de sus países de origen comenzó a desplazar a los producidos de origen
nacional.
La consecuencia fue el cierre de una gran cantidad de
establecimientos y un aumento del desempleo.
Los indicadores sociales del período indican que no aprobó
el examen. El consumo se expandió a una tasa mucho menor que el crecimiento del
producto. La tasa de desempleo pasó de 6,5% promedio anual en 1991 a 17,2% en
1996.
Esto significa que la cantidad de desocupados se incrementó
de 681.000 a 2.047.000.
Durante ese período la Población Económicamente Activa (PEA)
se incrementó en 2 millones de personas, lo que equivale a decir que un 70 por
ciento de la nueva fuerza de trabajo no consiguió empleo durante la gestión
Cavallo.
También se incrementó el número de subempleados que pasó de
944.000 a 1.712.000. Sumando ambos registros se concluye que 2 millones de
personas o no consiguieron empleo o lo consiguieron en condiciones inferiores
respecto de sus aspiraciones.
Durante su gestión operó la distribución del ingreso en
forma regresiva.
En 1990 el 10 por ciento más pobre de la población recibía
el 3,8 por ciento del ingreso; en 1996 ese porcentaje se redujo al 2,8 por
ciento, es decir que recibieron $ 2.700 millones menos por año.
Sin embargo, no tuvo reparos en favorecer a sus amigos con
medidas destinadas a sectores específicos. Tal es el caso de la resolución
1555/93 que evitó una caída casi inevitable de la empresa ARCOR del Grupo
Pagani (su mentor-Fundación Mediterránea)
Esa resolución los protegió de la competencia de los
productos de importación.
A veces anunció medidas que no concretó. Por ejemplo,
durante la Crisis del Tequila prometió recortes presupuestarios por 1.000
millones, eliminar el IVA a la primera venta agropecuaria y reducir los aportes
patronales.
El panorama actual es más que preocupante. El país se
encuentra inmerso en una crisis desde hace más de tres años, con gran parte de
su aparato productivo destruido, con altísimos índices de desocupación,
agravamiento de la pobreza, la corrupción y la marginalidad. La deuda externa
representa el 48 por ciento del PBI anual. Se estima que la economía debe
crecer a tasas cercanas al 8 por ciento anual para que deuda y producto
mantengan ese porcentaje.
Como si esto fuera poco, el balde está lleno de agujeros.
Entre 1990 y el 2000 ingresaron al país por las privatizaciones 16.000 millones
de dólares. Pero esas empresas remitieron a sus casas matrices 8.900 millones
de dólares en el mismo período, es decir un 55 por ciento.
El motivo es que las
empresas privatizadas obtienen ganancias que más que duplican la rentabilidad
de las 500 empresas más grandes del país.
Las remesas anuales de utilidades al exterior suman 2.500
millones de dólares. Entre remesas e intereses absorben el 3,5 por ciento del
PBI.
El panorama actual es más que preocupante. El país se
encuentra inmerso en una crisis desde hace más de tres años, con gran parte de
su aparato productivo destruido, con altísimos índices de desocupación,
agravamiento de la pobreza, la corrupción y la marginalidad.
La deuda externa representa el 48 por ciento del PBI anual.
Se estima que la economía debe crecer a tasas cercanas al 8 por ciento anual
para que deuda y producto mantengan ese porcentaje.
Como si esto fuera poco, el balde está lleno de agujeros.
Entre 1990 y el 2000 ingresaron al país por las privatizaciones 16.000 millones
de dólares. Pero esas empresas remitieron a sus casas matrices 8.900 millones
de dólares en el mismo período, es decir un 55 por ciento. Es que las empresas
privatizadas obtienen ganancias que más que duplican la rentabilidad de las 500
empresas más grandes del país. Las remesas anuales de utilidades al exterior
suman 2.500 millones de dólares.
Entre remesas e
intereses absorben el 3,5 por ciento del PBI.
¿Qué nos espera con “el Mingo”? (apodo de Domingo Felipe
Cavallo)
Tanto por las medidas implementadas durante su gestión del
91 al 96 como por el resultado de las mismas debemos concluir que ha
desarrollado una política acorde con los postulados del ideario neoliberal:
aumento del PBI es acompañado por incremento de la tasa de ganancia de las
grandes empresas multinacionales, cumplimiento de los parámetros acordados con
el FMI, baja de los ingresos reales de los sectores medios y bajos, aumento del
desempleo, reducción del gasto social, etcétera.
Sus primeros anuncios estuvieron destinados a orientar las
expectativas para generar una reacción antidepresiva, pero sin apartarse de la
línea básica de la doctrina neoliberal.
La situación es mucho más grave que la de 1991 y del stock
de joyas de la abuela queda muy poco. Lo traicionan sus ansias de poder.
Necesita operar contra reloj. Obligado por las circunstancias puede recurrir a
medidas no ortodoxas pero seguramente no va a sacar los pies del plato.
En esas condiciones más que un “ héroe" hace falta un
mago. Algunos dicen que es un pragmático. Yo pienso que es un neoliberal impredecible,
es decir, de cuidado... ¿Vos que pensas?
(1) Acronimo de Domingo Felipe Cavallo economista y político
argentino que ejerció como ministro de Economía de la Nación entre 1991 y 1996;
y luego nuevamente entre marzo y diciembre de 2001. Período a que se refiere
este artículo
Publicado en TESIS 11 - N° 57/mayo junio 2001
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