Publicado en 4 julio 2016 por Tesis 11
Revista Tesis 11 (nº 118)
(Argentina)
Oscar Expósito*
Han pasado poco más de
71 años desde el mítico 17 de octubre de 1945.A lo largo de esos años se han
producido importantísimos cambios históricos en nuestro país y en el mundo.
Hasta tal punto que las teorías sobre el cambio social acusan el impacto y
lleva a repensarlas y también a evaluar qué parte de ellas tienen vigencia.
La derecha en el poder
En el caso particular
de nuestro país, el retorno de la derecha más extrema a finales del año
pasado en nuestro país y su correlación con Latinoamérica nos invita a pensar
en un final de ciclo.
Que la derecha más reaccionaria
logre el poder en nuestro país por la vía electoral era un hecho político
impensado hasta no hace mucho tiempo.
Esta circunstancia
provoca la lógica reacción en los pensadores del campo nacional y popular en
torno a los caminos y métodos a seguir para enfrentar a las decisiones de un
gobierno que ha demostrado estar ubicado en el ángulo más reaccionario que
podíamos imaginar.
Nos parece oportuno
analizar la realidad de nuestro país incluyendo dos referencias
bibliográficas que nos parecen apropiadas.
Una es el artículo de
Garcia Liniera publicado en Rebelión: Derrotas y victorias
(http://www.rebelion.org/noticia.php?id=209768) que el gran pensador
latinoamericano ha escrito a propósito de la derrota del gobierno de Evo en el
reciente plebiscito. La segunda referencia es el artículo publicado en Pagina
12 : Tres estrategias para la oposición de Gerardo Adrogué y Alejandro Grimson/
(http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-295656-2016-03-29.html)
El trabajo de Liniera
además de aportar importantes reflexiones sobre las causas de la derrota aporta
una serie de ideas muy apropiadas para pensar la etapa actual de Latinoamérica
en general y nuestro país en particular.
En su análisis retoma
un texto de Marx que resulta oportuno citar para nuestra realidad actual. Dice
Liniera;
“Y es que las
revoluciones avanzan porque aprenden de sus derrotas o, en palabras de Carlos
Marx, las revoluciones sociales “se critican constantemente a sí
mismas, se interrumpen continuamente en su propia marcha, vuelven sobre lo que
parecía terminado para comenzar de nuevo desde el principio, se burlan
concienzuda y cruelmente de las indecisiones, de los lados flojos y de la
mezquindad de sus primeros intentos, parece que solo derriban a su adversario
para que éste saque de la tierra nuevas fuerzas y vuelva a levantarse más
gigantesco frente a ellas, retroceden constantemente aterradas ante la vaga
enormidad de sus propios fines, hasta que se crea una situación que no permite
volverse atrás y las circunstancias mismas gritan: ¡Aquí está Rodas, salta
aquí!”.
Y este es un buen
punto de partida para repensar nuestra cotidianidad. Una de las ideas se
refiere al impacto que las políticas de los gobiernos nacionales y populares
tuvieron al interior de las estructuras sociales de nuestros países.
El cambio económico
que permitió el ascenso social de los sectores tradicionalmente postergados, el
mejoramiento de su situación económica, sectores que de la pobreza pasaron a la
clase media con toda la justicia que el proceso encierra, generan un
“desclasamiento y reenclasamiento social, que modifica toda la arquitectura de
las clases sociales”.
Agreguemos que no
solamente es el fenómeno del ingreso personal, debemos agregar el acceso a
bienes culturales y materiales que implican un cambio de la percepción de la
realidad cotidiana. Además y como hecho muy importante es el apoderamiento del
aparato mediático por las grandes corporaciones.
Hasta tal punto que
hoy podemos considerar que los tanques de los antiguos golpes de estado han
sido reemplazados por la artillería mediática. Esta circunstancia por más que
conocida debe ser debidamente ponderada especialmente considerando el dominio
absoluto que el gobierno macrista instaló sobre los medios.
Se trata entonces no
solamente de cambios en la estructura de clases, de su ideología, se trata
también de cambios culturales debidos a la creciente penetración
ideológica del amo imperial.
Al respecto reflexiona
Liniera: “La fortaleza de un proceso revolucionario radica en instaurar una
matriz explicativa del mundo en medio de la cual las personas, las clases
dominantes y las clases dominadas, organizan su vida cotidiana y su futuro.”
Y agrega “Durkheim
llamaba a esto las estructuras del conformismo moral y conformismo lógico de la
vida en común.”
De allí que el bloque
hegemónico se consolida como tal cuando el bloque social dirigente es
capaz de conducir activamente estas estructuras.
A través del monopolio
mediático la llamada “patria zocalera” fue construyendo una realidad virtual
que se viralizó a través de las llamadas redes sociales. Con el agregado que no
solo dispone de los medios, también de numerosos equipos de especialistas en
manipular la información.
Desde el campo popular
será necesario plantear un desarrollo de múltiples redes sociales de
información que denuncien las mentiras de los activistas al servicio de las
corporaciones.
- Tres
estrategias
Por su parte el
artículo de Gerardo Adrogué y Alejandro Grimson, argumenta que aparecen
tres estrategias diferentes para enfrentar al oficialismo desde el campo
popular.
Rechazan, en primer
lugar el diagnóstico simplista que supone al macrismo como una experiencia de
corto plazo, que solamente es una herramienta para “rapiñar recursos públicos”
en beneficio de las grandes corporaciones, que “solo busca devolver a las
grandes corporaciones y al capital concentrado los beneficios perdidos durante
los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.”
Según este
razonamiento, una vez cumplido su propósito el macrismo declinaría en su
importancia política y electoral. Su caída sería “automática”
Sostienen los autores
que el proyecto no es de corto plazo, de ser así gran parte de su cometido lo
habría logrado en los primeros meses de gobierno. Consideran que el
propósito fundamental de este proyecto es instalar el modelo neoliberal a largo
plazo con todas las implicancias que ello implica.
El dominio del poder
económico, más el mediático, más el judicial a lo que debemos agregar las
mayorías legislativas logradas en base a la traición de los legisladores del
FpV parece darles, lamentablemente, la razón.
En resumen este es el
proyecto de generar una nueva distribución regresiva del ingreso en base a una
matriz que permanezca en el tiempo.
Refieren también la
gestión al frente del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en la que fueron
eficientes en el manejo de la publicidad y el marketing político con el que
ocultaron las serias deficiencias que padece una ciudad.
Debemos agregar la
hipocresía del macrismo al apoderarse de valores entrañablemente defendidos por
la mayoría de nuestra sociedad con el tema derechos humanos, que aparentan
defender, pero al que paulatinamente van vaciando de contenido y
desestructurando los equipos oficiales que atienden el tema.
Respecto al progresivo
desgaste del macrismo sostiene que no es razón suficiente para asegurar su
caída. “Nada es mecánico en política” afirman
Los autores descartan
tanto la estrategia negociadora con el macrismo como la posición “jacobina” de
rechazar alianzas con aquellos que no fueron acérrimos defensores del
kirchnerismo.
La tercera estrategia
se conforma a partir de la formación de un amplio frente anti-neoliberal articulando
diversidades y sin pérdida de las respectivas identidades.
3.- La nueva etapa
De las consideraciones
que anteceden, de los cambios profundos en nuestra sociedad en los últimos doce
años, de la derrota electoral por un escaso margen, de la topadora macrista
arrasando con las conquistas logradas durante ese período, de ese panorama
deberá surgir la respuesta popular.
El camino para lograr
un amplio frente opositor al macrismo no es sencillo, pero hay que construirlo.
Nestor y Cristina
tomaron lo mejor de las experiencias de lucha de los últimos 71 años, del
peronismo, y también de algunas de las reivindicaciones históricas que ya
fueron planteadas en los programas de La Falda (1957), de Huerta Grande (1962),
del 1º. De Mayo (1968), etc. jalones históricos producto de innumerables
luchas populares de todo el período y que se integran con la columna vertebral
de nuestra democracia: la lucha de madres y abuelas y de los organismos de
derechos humanos.
Del nuevo panorama
latinoamericano rescatamos a los líderes que aún detentan el poder político que
soportan un embate afondo de las corporaciones.
En nuestro país nos
queda Cristina que decidió encabezar la construcción democrática que
nuestra sociedad necesita. Por debajo de ella habrá que barajar y dar de nuevo.
Es sin duda un nuevo
ciclo, la coyuntura política le ha permitido a las corporaciones hacerse del
poder en Argentina y avanzan con distintas estrategias en los distintos
espacios de nuestra Latinoamérica.
Su propuesta de la
construcción de un Frente ciudadano es un llamado a los amplios sectores
sociales que defienden y adhieren al programa nacional y popular.
Tal vez la definición
de “ciudadano” surja como excesiva. Ciudadanos los hay, y no pocos, que no
serán bienvenidos… por eso será necesario definir los proyectos, las propuestas
que impulsen programas donde la justicia social, la soberanía política y la
independencia económica sean los pilares de la reconstrucción del proceso
político.
En base a falsas
argumentaciones propaladas hasta el infinito por un poder mediático de enorme
potencial se arrastró a un sector importante de nuestro pueblo a apoyar al
proyecto más reaccionario y antipopular que podíamos imaginar.
Resulta preocupante
que una nueva debacle económica producida por la avalancha neoliberal induzca a
sectores de nuestro pueblo a, nuevamente, descreer de la política, al “que se
vayan todos”, a quebrar la posibilidad del crecimiento democrático, solidario,
popular.
Es la hora de
proponer, de insistir en la necesidad de reconstruir una democracia plena,
participativa, en conjunto con los diferentes sectores sociales, sin
sectarismo, a través del consenso en el barrio, en el lugar de trabajo, etc,
difundiendo propuestas, discutiéndolas por las redes sociales y por todos los
medios a disposición. Ese será el camino popular para desarmar el enorme aparato
mediático que usa el enemigo del pueblo.
Tienen el Poder
ejecutivo, buena parte del Poder Judicial, en base a los tránsfugas se
apropiaron de parte del poder Legislativo…con las corporaciones, son la
avanzada del sector más reaccionario que viene nuevamente por la Argentina, por
América Latina…solamente una articulación férrea de las fuerzas democráticas,
de las organizaciones sociales, sindicales, barriales, estudiantiles, podrá
detenerlos.
* Oscar Expósito,
economista, colaborador de Tesis 11.
No hay comentarios:
Publicar un comentario