Publicado en 13 enero 2016 por Tesis 11
Por Oscar Expósito
La crisis del año 2008
se arrastra a través del tiempo y sus efectos llegan hasta nuestros días. En
ese torrente se agrega en los últimos años el descenso en el crecimiento de la
economía China, verdadero motor de la demanda, especialmente de comodities, a
nivel mundial, agravando el proceso de una crisis global que parece no tener
fin.
Pero en toda crisis hay ganadores y perdedores.
La expansión de la
oferta monetaria, especialmente de EEUU, para solventar el default de su
sistema bancario, generó una enorme liquidez a nivel internacional.
Esa expansión no fue
destinada a los deudores hipotecarios que perdieron sus viviendas, por el
contrario se destinaron a alimentar la especulación financiera en los mercados
internacionales.
La masa de fondos que
gira en los mercados financieros globales se estima en diez veces el PBI
mundial lo que provoca, por lo menos, dos efectos muy definidos: una
distribución del ingreso regresiva a escala mundial, con un polo claramente en
crecimiento en los países “centrales” a costa del empobrecimiento creciente de
las grandes mayorías de la economía mundial.
Por otro lado, las
decisiones más especulativas de inversión se negocian en los mercados de
futuros, especialmente de comodities, amplificando los efectos de las
variaciones de la demanda y oferta de la economía real.
Estos relativamente
nuevos fenómenos producen un impacto potenciado en los países cuyo fuerte de
sus exportaciones son los productos primarios como es el caso de las economías
emergentes.
Como generar anti
cuerpos y defensas Tenemos a mano dos ejemplos sintomáticos. Tenemos a
mano los distintos efectos de las políticas contra cíclicas aplicadas en
nuestro país y en Brasil.
En tanto Brasil aplicó
un programa de corte neoliberal con devaluaciones, aumento de la desocupación,
restricción presupuestaria, aumento de la tasa de interés, etc, es decir
medidas aconsejadas por el FMI, el típico programa neoliberal, con sus
consecuencias esperadas con una caída del PBI y redistribución regresiva del
ingreso; nuestro país adoptó un modelo neo estructuralista, heterodoxo o neo
keynesiano, claramente enfrentado al defendido por los grandes centros
financieros, se estimuló la expansión del mercado interno y la inversión
pública como motores del desarrollo.
En el número 295 de Realidad
económica aparece un interesante artículo de Jaime Héctor Saiegh que desmenuza
los efectos no deseados que genera la aplicación del modelo neoliberal.
La crisis que llevó al
default en los años 2001 de la mano de Cavallo fue el ejemplo más dramático de
la aplicación de ese modelo.
Los argumentos de
Saiegh son contundentes. De ellos citaremos dos: uno de ellos es que la
Argentina es prácticamente una economía bimonetaria, en especial en lo que se
refiere a expectativas. La historia de nuestro signo monetario y de la
inflación, especialmente de los últimos 50 años fue determinante para que las
decisiones cotidianas, especialmente en los centros urbanos, estuviesen
permanentemente asociadas a la cotización de dólar.
Históricamente el
sector externo fue crucial en la gestación de las crisis económicas de nuestro
país. Malas cosechas, el deterioro de los términos de intercambio, el
endeudamiento pernicioso etc. fueron muchas veces el detonante de difíciles
momentos que terminaron de saldarse con el esfuerzo y el sacrificio de nuestros
sectores populares.
El otro elemento que
destaca Saiegh es la ausencia en nuestro medio de una tasa de interés de largo
plazo que es la determinante de volumen de las decisiones de
inversión . Ese fenómeno marca la reticencia de decisiones de inversión a nivel
privado, excepto aquellos casos que por condiciones inherentes al proyecto o a
las condiciones extra-proyecto que garanticen una alta tasa de retorno en
dólares.
Es por esa razón que
el modelo heterodoxo incluye una visión diferente.Es la que promueve e
incentiva alos demás componentes de la demanda agregada: el consumo, la
inversión pública y las exportaciones que, dicho sea de paso dada la recesión
del mercado internacional y la caída de los precios de los productos exportables
de Argentina a perdido relevancia en relación a los primeros años del gobierno
kirchnerista.
El elenco Macrista
triunfó proponiendo un cambio. Parece que el único cambio que le funciona es la
marcha atrás. Es el retorno puro y duro a las recetas del modelo neoliberal.
Además es el modelo neoliberal en su peor expresión. Su triunfo se gestó en
base a una enorme campaña mediática muy difícil de contrarrestar, con los
monopolios de la información nacionales e internacionales instalando todo tipo de
ataques y mentiras como pocas veces se vio.
Vienen por todo, pero
el proceso recién empieza. Un sector de la población que se ilusionó con “el
cambio” toma conciencia rápidamente acerca del destino que ese cambio le
depara.
12/01/2016
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