google-site-verification=FRCu69N9a4YBX7KF3q4H3foYbM2P4dGbY Marxismo y mercados: Rescatar al tercer mundo

jueves, 7 de agosto de 2025

Rescatar al tercer mundo

 

Rescatar el Tercer Mundo: Prashad, Fanon y Amin ante el colapso del proyecto emancipador


El Tercer Mundo no fue solo una categoría geográfica ni una etiqueta impuesta por el sistema internacional: fue, ante todo, un proyecto político colectivo, una apuesta por la autodeterminación, la justicia global y la construcción de un orden alternativo al capitalismo imperialista. Vijay Prashad, en su libro Las naciones oscuras (The Darker Nations, 2007), reconstruye la historia de esa apuesta, sus contradicciones, sus derrotas y sus huellas persistentes. A partir de ese relato, es posible reactivar una lectura crítica y actualizada de dos pensadores clave del anticolonialismo del siglo XX: Frantz Fanon y Samir Amin.

El Tercer Mundo como sujeto histórico

Vijay Prashad propone una historia no oficial del siglo XX. Frente al relato dominante que presenta la descolonización como una transición pacífica hacia la modernización capitalista, su trabajo recupera las voces y luchas de los pueblos del Sur global que imaginaron y pelearon por una alternativa sistémica.

Para Prashad, el Tercer Mundo no fue simplemente un conjunto de países pobres, sino un actor político transnacional, un bloque que intentó situarse entre las dos grandes potencias de la Guerra Fría construyendo una tercera vía: ni capitalismo liberal ni socialismo soviético, sino un modelo propio de desarrollo con justicia social, soberanía política y redistribución global del poder.

Este proyecto se articula en varias experiencias: la Conferencia de Bandung (1955), el Movimiento de los No Alineados, el impulso a economías estatales planificadas, las redes de solidaridad entre movimientos de liberación nacional, la exigencia de un Nuevo Orden Económico Internacional en la ONU durante los años 70. Fue un momento de esperanza revolucionaria a escala mundial.

Pero también fue un proceso lleno de contradicciones. La presión de las potencias occidentales, los golpes de Estado, la coacción de las instituciones financieras internacionales, y la consolidación de elites poscoloniales autoritarias o corruptas fueron erosionando desde adentro y desde afuera ese horizonte emancipador. A fines de los 80, el proyecto del Tercer Mundo se desarticula, sustituido por una inserción subordinada al orden neoliberal.

Fanon: del sujeto colonizado al fracaso del Estado nacional

Frantz Fanon, médico y militante anticolonial, analizó como pocos la relación entre colonialismo, subjetividad y emancipación. En Los condenados de la tierra (1961), Fanon alerta sobre un peligro central: que las burguesías nacionales, una vez lograda la independencia, reemplacen al colonizador sin transformar las estructuras materiales ni las jerarquías sociales.

Fanon concibe la descolonización no como un simple cambio de bandera, sino como un proceso de ruptura total con el orden colonial. La liberación debe ser económica, política, cultural, pero también existencial. Es una reconstrucción del sujeto, del ser, de la dignidad negada por siglos de dominación.

Prashad recoge esa advertencia. En Las naciones oscuras, muestra cómo muchos Estados poscoloniales pronto se convirtieron en formas vaciadas del proyecto original. El aparato estatal se burocratizó, se cerró sobre sí mismo, se hizo funcional a las elites locales y al capital extranjero. Las promesas de igualdad, redistribución y autodeterminación quedaron relegadas ante los imperativos del orden internacional.

Fanon y Prashad coinciden en que la traición del proyecto anticolonial no fue un accidente, sino el resultado de una estructura heredada y de una clase dirigente incapaz (o no dispuesta) a romper con las lógicas del colonialismo.

Amin: dependencia, desconexión y sistema mundo

Desde una perspectiva más sistemática y económica, Samir Amin analiza el fracaso del Tercer Mundo en clave estructural. En su teoría de la acumulación a escala mundial, el capitalismo funciona como un sistema jerárquico donde los países del centro acumulan valor a expensas de la periferia. Esta relación no se rompe con la independencia formal. La dependencia económica, tecnológica y financiera mantiene a los países del Sur en una situación subordinada.

Frente a esto, Amin propuso una estrategia de "desconexión": no como aislamiento autárquico, sino como construcción soberana de proyectos nacionales y regionales que no se subordinen a las reglas del mercado global. Esta propuesta resuena con el impulso del Tercer Mundo tal como lo relata Prashad, pero también permite explicar por qué muchas de esas experiencias fracasaron.

Prashad documenta cómo, a pesar de los discursos soberanos, muchos países mantuvieron estructuras productivas dependientes, adoptaron modelos desarrollistas imitativos, y no lograron consolidar alianzas estables que enfrentaran el poder de las instituciones globales como el FMI o el Banco Mundial. La desconexión quedó como una posibilidad no realizada.

Memoria activa: internacionalismo y presente

Hoy, cuando las desigualdades globales se profundizan, las guerras resurgen y el orden internacional se reorganiza bajo nuevas formas de dominación, el legado del Tercer Mundo sigue siendo relevante. Prashad no plantea una nostalgia, sino una memoria activa: rescatar las experiencias, ideas y horizontes que fueron borrados o derrotados, para repensar el presente desde el Sur.

Los proyectos regionales como ALBA, CELAC o los BRICS, aunque contradictorios, expresan fragmentos de esa voluntad de autonomía. Lo mismo ocurre con los movimientos campesinos, los feminismos del Sur, las luchas contra el extractivismo o por la soberanía alimentaria. Son formas parciales, pero vivas, de resistencia a la lógica del capital global.

Fanon, Amin y Prashad convergen en una idea clave: sin una transformación profunda del sistema mundial, sin descolonización real, sin internacionalismo de los pueblos, no hay salida duradera. El Tercer Mundo como proyecto histórico fracasó, pero su espíritu sigue vivo en cada intento de pensar el mundo desde los márgenes y contra el capital.

Conclusión

El desafío actual no es repetir el pasado, sino aprender de él. De sus logros y derrotas, de sus límites y sus potencialidades. Frente a un capitalismo en crisis y una izquierda muchas veces encerrada en lógicas nacionales o defensivas, recuperar el internacionalismo del Tercer Mundo es una tarea urgente. No como una consigna vacía, sino como un proyecto concreto de emancipación global desde el Sur.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario