(Entrevista a Carlos Heller por Oscar Estévez)
Ser gerente de un banco como el Credicoop y, además,
integrante del Frente Nacional contra la Pobreza (Frenapo) le permite una
visión privilegiada de los acontecimientos...
-Tengo que aclarar que mi participación en el Frenapo no
significa una representación institucional del banco en el cual trabajo, sino
que es una etapa más en mi vida de militante del movimiento cooperativo y de
diversas iniciativas progresistas que buscan construir una sociedad más justa y
solidaria.
Hecha esta
aclaración, creo que efectivamente resulta muy interesante mi actividad, por un
lado, como responsable de la gestión de un importante banco cooperativo y, por
otro lado, como integrante de un movimiento social integrado por diversos
dirigentes políticos, sociales y de los derechos humanos.
Como responsable del banco, estoy obligado a seguir muy de
cerca, y analizar, los acontecimientos políticos, económicos y sociales dentro
de los cuales el banco debe operar.
En este caso no alcanza con los deseos y la voluntad de
cambio, sino que es preciso conocer cuáles son los escenarios presentes y
futuros, las relaciones de fuerza y los conflictos entre los distintos
sectores. Una adecuada comprensión de estos factores es decisiva para definir
la estrategia y la operatoria de un banco cooperativo que se ha convertido en
un importante referente de la vida económica, financiera y social del país.
Como militante social en el Frenapo, trato de aportar esta
visión de la realidad del país formada en el trabajo diario, pero al mismo
tiempo me enriquezco con la opinión y la experiencia de dirigentes sociales,
diputados nacionales o integrantes del clero.
La experiencia es muy valiosa. En poco tiempo se ha
conformado un movimiento que es hoy referente para muchas personas que desean
un profundo cambio económico y social en nuestro país.
El Frenapo ha llevado adelante iniciativas tan importantes
como la de la Consulta Popular por el Seguro de Empleo y Formación.
El Frenapo está
intentando cubrir una de las mayores deficiencias de los sectores populares, la
organización y la coordinación de diferentes iniciativas y movimientos que
comparten objetivos globales comunes.
En el comienzo de su gestión, el presidente Eduardo Duhalde
hizo declaraciones que generaron expectativas favorables. -El modelo -que desde
el movimiento cooperativo habíamos denunciado ya a comienzos de 1991 como
profundamente concentrador, regresivo y excluyente- dejó al país a fines del
2001. tras once años, en un cuadro de profunda crisis política, económica y
social.
En su asunción, el presidente Duhalde estableció algunas
líneas de su gestión. Prometió cambiar un modelo que se había agotado, por una
"nueva alianza” entre el Estado y los sectores productivos que remplazara
a la alianza anterior en la cual (Frenapo).
“Para George Bush el fracaso de la Argentina no se explica por la
receta neoliberal, sino porque la dosis aplicada fue insuficiente..”
Duhalde en su carta a
Bush hizo profesión de fe anti dirigista y las nuevas medidas comenzaron a
seguir ese rumbo...”
En la resolución predominaban los intereses de la banca
extranjera y las empresas privatizadas. Entre otras definiciones, se comprometió
a devolver los depósitos en la moneda original en la cual fueron constituidos y
prometió una política social tendiente a atender las necesidades de los
sectores excluidos.
Las líneas directrices del nuevo plan económico fueron
establecidas a través de la "Ley de Emergencia Económica", aprobada
rápidamente por las dos Cámaras del Congreso con el apoyo del justicialismo, el
radicalismo y sectores del Frepaso, que
incluye una exagerada delegación de facultades en el Poder Ejecutivo.
Las retenciones a la exportación de hidrocarburos incluida
en esa Ley constituyeron quizá la única medida que apuntaba a afectar a los
sectores “ganadores” de la década de los 90
Inmediatamente se hizo sentir la presión del exterior: el
gobierno norteamericano, los gobiernos europeos y el FMI se expresaron de una
forma desconocida hasta este momento en el país.
Aquellas cosas que seguramente antes se decían a través de
llamadas telefónicas o “ memos” reservados se difundieron a través de los
diarios, las revistas especializadas o los comunicados oficiales.
La presión está dirigida a que el nuevo gobierno deje de
lado las iniciativas “dirigistas” (el control de cambios, el congelamiento de
las tarifas de los servicios privatizados, el impuesto a los hidrocarburos, la
ruptura de negociaciones con los acreedores externos) y asegurarse que la
Argentina seguiría con el modelo liberal.
Para George Bush el fracaso de la Argentina no se explica
por la receta neoliberal, sino porque la dosis aplicada fue insuficiente.
Duhalde en su carta a Bush hizo profesión de fe anti dirigista
y las nuevas medidas comenzaron a seguir ese rumbo: la apresurada flotación cambiaria,
la austeridad (aunque no suficiente para el FMI) del Presupuesto y la política
monetaria restrictiva.
Sin embargo, el FMI está dispuesto a no aflojar y va por
más: mayor ajuste fiscal, nueva ley de coparticipación, reforma tributaria,
respeto a las inversiones extranjeras, reconversión del sistema financiero que
incluya debilitamiento de la banca pública, entre otras medidas.
Son los partidos decisivos que se jugarán en las semanas y
meses que vienen.
Qué está bien, ¿qué está mal y qué está muy mal...? –
Yo estoy de acuerdo con la idea, no necesariamente con la
instrumentación de la pesificación. La convertibilidad nos había dejado prácticamente
sin moneda y sin política monetaria. La dolarización hubiera significado el
abandono total y definitivo de nuestra soberanía monetaria. La pesificación es
un intento por recuperarla.
El otro punto que considero positivo es la capacidad del
Banco Central de actuar como prestamista de última instancia. Con la
pesificación, el Banco Central puede emitir dinero para asistir a los bancos.
Esta capacidad debería utilizarse para apoyar a la banca nacional.
Pero hay muchas cosas en las cuales no estoy de acuerdo. La
estrategia del gobierno consistió en que la devaluación mejorara la
competitividad de los sectores que producen bienes comercializables con el
exterior (es decir, los bienes que se exportan o que compiten con productos
importados), mejorando sus ingresos y manteniendo los costos locales (salarios,
servicios públicos, costo financiero).
El objetivo es mejorar la competitividad de muchos sectores
muy golpeados por el retraso de tipo de cambio y, con el tiempo, lograr una
mayor inserción de la producción argentina en los mercados internacionales.
Con esta estrategia habrá muchos sectores del poder
económico que se verán beneficiados. Los primeros beneficiados son quienes han
fugado sus capitales al exterior ya que ahora sus dólares tienen un mayor poder
adquisitivo en términos de activos argentinos. Muchos de ellos son los
empresarios locales que vendieron sus firmas al capital extranjero.
Según los datos del Ministerio de Economía, al mes “La
dolarización hubiera significado el abandono total y definitivo de nuestra
soberanía monetaria.
La pesificación es un intento por recuperarla
“Al mes de setiembre último, los activos de argentinos en el
exterior alcanzaban 101.000 millones de dólares, de los cuales 4.300 son
inversiones inmobiliarias, 13.000 millones son empresas, 27.000 millones son
depósitos y 25.000 millones son otros activos con renta .”
El total se completa con una estimación de 25.000 millones
de dólares en cajas de seguridad en el país y otros activos. También se verán
beneficiadas las grandes empresas extranjeras y locales vinculadas con las
exportaciones de productos agropecuarios, agroindustriales y de ciertos
sectores industriales (siderurgia, petroquímica, aluminio, entre otros) y
aquellas empresas que compiten con productos importados.
Los grupos económicos locales, pero también muchas empresas
transnacionales, se han beneficiado con la pesificación de las deudas, mientras
que sus ingresos aumentarán al ritmo de la devaluación.
El costo de esa
pesificación deberá ser soportado por los ahorristas y por el Estado Nacional
con nueva deuda que se traducirá en futuros recortes de gasto y aumentos de
impuestos.
Cabe preguntarse entonces si marchamos-como prometió
Duhalde- a un nuevo modelo económico. En primer lugar, aparece, por lo menos en
estas primeras semanas de gestión, un predominio de otra fracción del poder
económico dominante en la Argentina.
La "nueva alianza” anunciada por Duhalde parece apoyarse
en los grandes grupos económicos locales, algunos de ellos orientados hacia la
exportación, y dejar en segundo lugar los intereses de las compañías
privatizadas y bancos internacionales.
De todos modos, dado el peso de estos sectores, es necesario ver su influencia en el
curso de las futuras medidas.
Además de este cambio que parece producirse entre las
fracciones del poder económico, no se advierten medidas que apunten a romper
con el modelo económico iniciado a comienzos de los 90.
Quizá los cambios más significativos se produzcan en la
forma de inserción comercial de la Argentina en el mundo, en un momento en que
la afluencia de capitales hacia los países dependientes se ha reducido
sustancialmente.
Los dólares provenientes de las exportaciones deben remplazar
a los dólares que llegaban como préstamos financieros o inversiones de cartera.
De todos modos, la esencia del modelo está dada por la
concentración y extranjerización de la propiedad y los ingresos y, en la medida
en que no se produzca un shock redistributivo a favor de los sectores más
postergados, el cambio en la política económica no podrá calificarse como un
cambio de modelo.
En lo inmediato, las medidas adoptadas, en particular las
medidas de devaluación y pesificación, determinan transferencias de riqueza e
ingresos entre las distintas fracciones del capital monopólico, pero al mismo
tiempo-en ausencia de otras medidas- hacen más regresiva la distribución del
ingreso afectando a los sectores de ingresos fijos. Por lo tanto, el resultado
será una distribución del ingreso todavía más regresiva.
Qué propone?
Nuestro país necesita, en primer lugar, fortalecer la
democracia y sus instituciones a partir de una mayor participación de los
sectores sociales. La crisis de representatividad no debe llevar a una ausencia
de política sino a multiplicar las formas de participación para dotar de mayor
contenido a la democracia.
Esta participación,
para que no se esterilice, debe conducir a renovadas opciones políticas con
propuestas alternativas al modelo vigente en el plano económico y social.
Decíamos que no habrá
un cambio de modelo sin un verdadero shock redistributivo, ésta debe ser la
línea directriz de los cambios a implementar.
La propuesta del
Seguro de Empleo y Formación es una herramienta movilizadora y una propuesta
concreta para comenzar a implementar este shock redistributivo. Es el mecanismo
para otorgar ingresos y comenzar a reinsertar productivamente a los millones de
compatriotas excluidos.
Debe ser utilizado
también para movilizar emprendimientos productivos “No se advierten medidas que
apunten a romper con el modelo económico
iniciado a comienzos de los 90.
La crisis de representatividad
no debe llevar a una ausencia de
política sino a multiplicar las formas de participación para dotar de mayor
contenido a la democracia a nivel local con un rol decisivo de los municipios.
Al mismo tiempo se necesita un impulso al consumo interno
elemento responsable del 70% de la demanda global y del que dependen las
mayorías de las pymes de la producción y los servicios.
Cuando los sectores populares plantean este tipo de
propuestas se les objeta la imposibilidad de financiarlos. El FRENAPO ha hecho
un esfuerzo por establecer las fuentes de financiamiento de sus iniciativas.
En primer lugar se requiere un cambio sustancial del régimen
impositivo ara que los sectores empresariales beneficiados durante la última
dictadura aumenten su tributación igual que las grandes ganancias y los grandes
patrimonios personales cuya contrib ución en nuestro país se encuentra entre la
mas b ajas del mundo.
También pueden obtenerse recursos concentrando los distintos
programas sociales que tienen un elevado costo de administración.
Los fondos que recaudan las AFJP pueden ser utilizados a
través de la compra de Títulos públicos en el financiamiento de este programa.
La administración de los medios de pago de la comunidad y la
canalización del ahorro del público hacia la inversión son elementos esenciales
de un país que debe recuperar su economía y resolver los problemas sociales.
En materia financiera tenemos que construir un sistema que
sea concebido como un servicio público ya que la administración de los medios
dse pago de la comunidad y la canalización del ahorro público hacia la
inversión son elementos esenciales que un país que debe recuperar su economía y
resolver los problemas sociales. Para ello es necesario reformar la actual Ley
de Entidades Financieras que fue sancionada por la última dictadura militar.
Dentro de la nueva concepción de actividad financiera debe
definirse el rol de cada greupo de bancos. La banca nacional y en primer la
banca pública y cooperativa son las entidades idóneas para atender a las pymes,
las economías regionales, los empleados y trabajadores.
La banca extra jera debe cumplir el rol de favorecer las
relaciones comerciales yt financieras con el exterior pero, no tiene ningún
sentido que vengan a captar el ahorro nacional para volcarlo a las grandes
empresas, en primer lugar las trasnacionales.
Buen os Aires, 18 de febrero de 2002
TESIS 11 - N° 62 / marzo - abril 2002
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