Oscar Exposito
"É o rico cada vez
fica mais rico É o pobre cada vez fica mais pobre... "(canción brasileña)
Carlo Giuliani, 23 años, asesinado por la represión durante
el encuentro del G-8 en Génova.
El primer muerto del movimiento antiglobalización.
“Los sucesos de Génova incorporaron un capítulo más del
creciente enfrentamiento entre dos ideologías a nivel planetario.”
Durante la protesta de los días 20 y 21 de julio de este año el terrorismo policial se instaló en las calles de Génova.
Un "carabinieri” asesinó de dos balazos a quemarropa al
militante antiglobalización Carlo Giuliani de 23 años, que además fue aplastado
con las ruedas del vehículo policial. También cerca de la medianoche del 21 la
policía incursionó en forma violenta en el Genoa Social Fórum y en una escuela
vecina donde se alojaban varios periodistas y manifestantes que fueron víctimas
de una brutal represión.
Según testigos, los policías entraron gritando "Viva il
Duce!". Con cascos y cubriendo sus rostros con pasamontañas y pañuelos.
El saldo fue de 60 heridos y 92 detenidos. Los militantes
fueron salvajemente golpeados, sus gritos de dolor se escucharon a varias
cuadras de distancia. Uno quedó en estado de coma. También se constató la
infiltración de activistas violentos que, con la anuencia de la policía,
participaban impunemente en los desmanes.
Mientras tanto en el Palacio Ducal de Génova se reunían los
integrantes del G-8, es decir la cumbre del poder político del planeta. Sin
embargo, su imagen mediática ha perdido poder frente a las escenas de los
militantes que protestan contra las propuestas neoliberales.
Algunos observadores aseguran que no es casual que tan
brutal represión provenga de un gobierno de centro-derecha como el de Silvio
Berlusconi; si bien es sabido que las policías del mundo están coordinadas,
también hay que tener en cuenta que la derecha está peleando la hegemonía en
Europa y que, además, tienen en George Bush a un aliado invalorable.
Los sucesos de Génova
incorporaron un capítulo más del creciente enfrentamiento entre dos ideologías
a nivel planetario.
Las continuas protestas que se suceden desde Seattle (1999)
van marcando el sendero de los justos reclamos ante la dualidad extrema que
engendra el sistema entre beneficiarios y víctimas, reclamos que muestran el
agotamiento de las ideas que sustenta el Grupo de los 8, como preanunciando el
final de una era.
Resulta sintomático que algunos líderes del G-8 y muchos
medios de comunicación comenzaron a definir la protesta como
"anticapitalista", como una necesidad de demonizar los planteos.
Ante el aumento de las manifestaciones en su contra, los
líderes del G-8 tienen crecientes dificultades para hallar un lugar apropiado
para sus encuentros. Se llegó a proponer que se desarrollen en el medio del
desierto o en algún crucero, como en Génova, lo que demuestra el temor al
incremento de las protestas.
El reclamo antiglobalización no se agota en sí mismo.
Incluye propuestas para el cambio. El Movimiento de Resistencia Global es una
organización mundial integrada por diferentes agrupaciones sociales,
sindicatos, intelectuales, ecologistas, indigenistas y grupos perjudicados por
el sistema al que acusan de inmoral e injusto.
El Movimiento se define como no violento (es más, denuncia
la aparición de partícipes de dudosos orígenes y objetivos, generalmente
protegidos por la misma policía y que están interesados en criminalizarlo con
el fin de desprestigiar una protesta que se extiende a escala mundial y molesta
a los intereses económicos más poderosos).
Sus activistas piden una sociedad con mayor justicia social,
control del poder de las transnacionales, distribución equitativa de la riqueza
y democratización de las instituciones económicas mundiales.
El objetivo principal de sus ataques son las empresas
multinacionales y los órganos decisorios en la economía y política
internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
Integran sus filas
activistas tan destacados como Susan George, Ralph Nader, Hazle Henderson, el
Subcomandante Marcos, entre otros, pero carecen de líderes y rechazan las
jerarquías.
Los simpatizantes toman las decisiones en asambleas en las
que se intenta que nadie monopolice el protagonismo. De tal forma, existe a
nivel mundial un hilo conductor que se consolida a través del tiempo y que va
incluyendo los reclamos de los diversos sectores afectados de todo el planeta,
incluso en el interior de los Estados Unidos donde los indicadores de pobreza
tienden a agravarse*.
La dualidad mientras
tanto, sigue en aumento una brutal polarización de ingresos entre países
desarrollados y dependientes, originada en la evolución de la economía mundial
en los 90 y fruto de la aplicación de las políticas neoliberales.
Se estima que esa brecha se incrementó entre 30 y 60 veces
en las últimas tres décadas, hasta tal punto que el 20 por ciento de la
población mundial concentra el 86 por ciento del consumo total.
El intercambio desigual, el pago de la deuda externa y los
giros de utilidades de las multinacionales motivan una enorme transferencia de
recursos desde la periferia a los países llamados centrales.
La debacle que está sufriendo la Argentina la padecen, en
mayor o en menor medida, la mayoría de los países latinoamericanos, asiáticos,
africanos y del este europeo, afectados además por dificultades para la
incorporación de tecnología de última generación, la debilidad de su sistema financiero
y la competencia de productos extranjeros subsidiados.
Por su parte, los sucesivos equipos económicos echan nafta
sobre el fuego mediante la aplicación de planes recesivos que provocan la
reducción del mercado interno cada vez más pauperizado y que constituye,
históricamente, el principal motor del desarrollo de nuestra economía.
El sistema busca la
protección de rentistas y especuladores a costa del castigo de la mayoría de la
población. La solución para los cipayos de turno parece ser la intensificación
de las relaciones carnales, es decir, más entrega; o sea: privatización del
Banco Nación ALCA, patentes medicinales, adhesión al Plan Colombia, base misilistica,
reservorio nuclear, etcétera...
De tal forma, nuestro país sigue acompañando el retroceso de
sus hermanos latinoamericanos, lo que significa, por otra parte, contribuir a
reforzar la hegemonía de los países centrales con los Estados Unidos a la
cabeza.
La Argentina sufre por las dificultades para colocar sus
productos en el exterior, no sólo por el tipo de cambio sino también por los
subsidios que tanto los Estados Unidos como el Mercado Común Europeo brindan a
sus exportaciones y también por las remesas de utilidades y los aportes para el
pago de la deuda.
Está atrapada por una tenaza de la que, en las condiciones
actuales, no puede zafar. Continúa la destrucción sistemática de su opacidad
productiva y de crecimiento, afectando a la inmensa mayoría de la población y provocando
un incremento en la cantidad de habitantes en condiciones de pobreza extrema,
propia de países con un nivel de desarrollo muy inferior.
La crisis que afecta desde hace más de tres años a nuestro
país es una etapa más de las que se produjeron en México (1995), Sudeste
Asiático (1997), Rusia ( 1998), Brasil ( 1999) y Ecuador (2000).
El efecto dominó arrastra sucesivamente a las economías
dependientes agobiadas por las caídas de los precios de sus exportaciones, la
fuga de capitales y aplastadas por el endeudamiento externo que crece
constantemente.
No es casual entonces
que a lo largo y a lo ancho del país crezcan los reclamos con diferentes formas
de expresión -entre ellas la de los piqueteros- que se van integrando a la
propuesta mundial por la demanda de cambios políticos profundos.
Bibliografía
Emir Sader. Después del Neoliberalismo. ALAI. Temas para el
Foro Social 2002. ALAI.
Katz, Claudio. Argentina. Crisis económica.
Gambina, Julio. Resistencia internacional a la globalización.
Petrella, Ricardo. "Criminalizar a la
antimundialización”. El Dipló. agosto de 2001.
“El reclamo antiglobalización no se agota en si mismo.
Incluye propuestas para el cam bio.” as
*Véase C. Tomada: "La contracara del sueño
americano", Clarín, 23/6/2001
TESIS 11 - N ° 59 /
setiembre - octubre 2001
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