A comienzo del siglo XX el geógrafo británico Halford Mackinder planteó que, el dominio territorial sobre Asia Central y Europa
Oriental, al ser una zona alejada del mar, le permitiría a la nación que los
dominara y gracias a los medios de comunicación terrestres, la explotación de
los recursos existentes y así transformarse en una potencia mundial.
Sin embargo a lo largo del siglo XX se consolidó de la hegemonía de EEUU, en especial en la posguerra y aún más a partir de la caída del muro de Berlín no obstante, a partir del resurgimiento de Rusia y en especial de China la teoría de Mackinder volvió a recobrar actualidad.
El propio presidente francés Macrón (27/8/2019) reconoció que se estaría
experimentando el final de la hegemonía occidental y Mark Carney, Gobernador
del Banco de Inglaterra (24/8/2019) alertó “acerca del del papel “desestabilizador”
del dólar de EE.UU. en la economía mundial e instó a sustituir esa “divisa
hegemónica”. pronosticó además que
la dependencia mundial del dólar no se mantendrá y agregó que debería ser
reemplazada por un nuevo sistema monetario y financiero mundial.
Vamos a repasar que ocurre con la idea de Mackinder. Para
recapitular la historia de las organizaciones asiáticas comenzaremos por
recordar la creación de la ASEAN en 1967
(En la actualidad está integrada por 10 países
de la región del sudeste asiático: Malasia, Indonesia, Brunéi, Vietnam, Camboya, Laos, Birmania, Singapur, Tailandia y Filipinas). La ASEAN marcó un punto de inflexión a partir
del cual se fueron creando una serie de organismos multinacionales que
progresivamente fueron generando importantes cambios en la zona Euroasiática. Rusia y China son
socios estratégicos de la ASEAN, pero, aunque la ASEAN mantuvo relaciones de
diálogo mucho más largas con países occidentales como Estados Unidos y la UE, con
ninguno de ellos llegó a acuerdos trascendentes.
En los últimos años se crearon nuevos
organismos como la Unión Económica Euroasiática; la Organización de Shanghái; la Asociación
de Naciones del Sudeste Asiático; la Asociación Económica Integral Regional; la
Iniciativa Belt and Road, entre otras, que por su importancia y objetivos
permiten intuir cambios fundamentales en la relación geoestratégica de los
próximos años.
Veamos algunos ejemplos
La Organización Cooperativa de Shanghái, (SCO). (integrada
por Rusia, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán, India, China y
Pakistán; con Afganistán, Irán, Mongolia y Bielorrusia como observadores y
Armenia, Azerbaiyán, Camboya, Nepal, Sri Lanka y Turquía como aspirantes).; es
la organización de seguridad más grande del mundo y cuenta con cuatro potencias
nucleares entre sus miembros.
El 14
de junio de este año los líderes de los Estados miembros de la Organización
de Cooperación de Shanghái emitieron en la capital de Kirguistán, (Bishkek), una
declaración de la cumbre anual y pidieron aumentar la cooperación para promover
la paz y el desarrollo.
Los Estados
miembros consideran importante utilizar el potencial de los países regionales,
organizaciones internacionales y asociaciones multilaterales para “promover una
cooperación amplia, abierta, mutuamente beneficiosa y equitativa en Eurasia”.
Los Estados
miembros enfatizaron su intención de extender y profundizar la cooperación para
abordar las amenazas a la estabilidad y la seguridad de la región de la SCO.
Condenaron
el terrorismo en todas sus formas y pidieron a la comunidad internacional
promover la cooperación mundial en combate al terrorismo con la ONU
desempeñando el papel central.
Los miembros
de la SCO reafirmaron que el establecimiento unilateral e ilimitado de sistemas
de defensa antimisiles por países o grupos de Estados pone en riesgo la seguridad
internacional y desestabiliza el mundo.
La Declaración de Bishkek, enfatiza en las garantías
de seguridad del Tratado de la Zona Libre de Armas Nucleares de Asia Central,
la “inaceptabilidad de los intentos de garantizar la seguridad de un país a expensas
de la seguridad de otros países y condena lo unilateral y la acumulación
ilimitada de sistemas de defensa antimisiles por parte de ciertos países o
grupos de estados”.
El presidente iraní, Hassan Rouhani, hablando con los
presidentes Putin, Xi, Modi e Imran Khan, criticó a los Estados Unidos como «un
grave riesgo para la estabilidad en la región y el mundo» y ofreció un trato
preferencial para que todos los países, empresas y empresarios de la SCO
inviertan en el mercado de Irán. Xi respondió que Beijing seguirá desarrollando
lazos con Teherán “sin importar cómo cambie la situación”.
La Iniciativa Belt and Road (BRI) El presidente chino Xi
Jinping lanzó este proyecto en 2013 con el nombre de “One Belt and One Road”
(OBOR, “Un cinturón, una ruta”), que ahora se denomina oficialmente “Belt and
Road Initiative” (BRI). Se trata de una iniciativa de inversión transnacional
en infraestructuras. Aunque el gobierno chino evita toda connotación
geopolítica y lo describe como un proyecto de cooperación económica, el hecho
es que esta gran iniciativa tiene implicaciones geoestratégicas para la
política mundial. Polonia, Grecia, Italia, Austria, Luxemburgo y Suiza,
entre otros, se han unido a la Iniciativa. Programado para lanzarse el 1 de
junio de 2021, integra a cuatro mil millones de personas en ciento treinta
países de Eurasia, África, América Latina y el Pacífico Sur. El BRI se centra
en la coordinación de políticas, la conectividad de infraestructura, el
comercio sin obstáculos, la integración financiera y los lazos entre personas.
Ya están construyendo
centrales eléctricas en Pakistán, líneas de tren en Hungría y puertos desde
África a Grecia, reemplazando instituciones occidentales. Irán es un nodo BRI
clave y Teherán lo ve como el camino hacia la integración total en el
ecosistema económico euroasiático. El Puente Terrestre Eurasiático del BRI
ejemplifica su modelo cooperativo.
La Unión Económica Euroasiática (Armenia,
Bielorrusia, Kazajstán, la República Kirguisa, Rusia y Tayikistán, con Moldavia
en consideración) orientada a la libre circulación de bienes, servicios,
capital y trabajo y a políticas coordinadas, coherentes y comunes en todos los
sectores económicos clave.
La Asociación Económica Integral Regional (RCEP) (Brunei,
Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Filipinas, Singapur, Tailandia,
Vietnam, China, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, con el
probable agregado de India). Se constituye en el bloque comercial más grande
del mundo, el RCEP representa el cuarenta por ciento de la economía mundial.
Por su parte Rusia tiene entre sus objetivos conectar
las provincias del norte de China con Eurasia a través del ferrocarril
transiberiano y el ferrocarril oriental chino. El puerto de Vladivostok es el
punto de entrada de Eurasia para Corea del Sur y Japón, así como el punto de
entrada de Rusia al noreste de Asia. Además se está desarrollando la ruta
marítima polar. En 2010, el primer buque de carga navegó por toda la ruta sin
asistencia de rompehielos y, en 2017, el primer buque rompehielos transportó
GNL desde la península de Yamal a través del estrecho de Bering hacia el sur,
hasta Japón y China. El gas ruso también comienza a fluir a Turquía a través de
Turk Stream y Rusia y Bulgaria han comenzado a trabajar en el oleoducto Balkan
Stream para transportar gas al sur de la UE.
Respecto a la interconexión eléctrica global, Beijing
lanzó GEIDCO en 2016, una red de voltaje ultra alto para transmitir
continuamente energía limpia alrededor del mundo, ha invertido $ 1.6 billones
en ochenta proyectos de generación y transmisión. Mediante el protocolo DSR
está fortaleciendo la infraestructura de internet, profundizando la cooperación
espacial, desarrollando estándares tecnológicos comunes y mejorando la
eficiencia de los sistemas policiales entre los países del BRI.
El Banco Asiático de Inversión en Infraestructura,
garantiza un billón de dólares anualmente en préstamos a largo plazo con bajo
interés para infraestructura regional, en yuanes convertibles en rublos. Se
trata además de facilitar en el futuro la red internacional de comunicaciones financieras entre bancos y
otras entidades financieras evitando la red (SWIFT) dominada por los Estados Unidos por
medio de la cual, por ejemplo, restringe las transferencias digitales entre
países sancionados como Venezuela o Cuba.
Los avances de la nueva “ruta de la seda” es innegable
y es probable que, en un futuro, ponga en aprietos al hegemón del imperio y a sus
socios más cercanos. El triunfo del Brexit del 12/12/2019 en Gran Bretaña pareciera
contradecir este sentido de la historia. Sin embargo, al respecto debemos tener
en cuenta el editorial del Financial Times sobre el resultado electoral de ese
día.. El diario de la City no se explica el rotundo triunfo teniendo en cuenta
que “El número de personas sin hogar ha crecido. Los
servicios públicos básicos, como el sistema de la justicia penal, los servicios
sociales y el gobierno local son muy deficientes. Las compañías privatizadas de
agua y ferrocarril no satisfacen a los usuarios…”
A pesar de esta realidad el resultado de
las elecciones otorgó la mayoría absoluta a los conservadores de Boris Johnson.
Aparentemente será necesario un nuevo ciclo para que los sectores más
perjudicados por la política neoliberal tomen conciencia de su error .
A través de la manipulación mediática el Brexit se ha
transformado en una falsa panacea que absorbe las quejas, promete todas las
soluciones y oculta las verdaderas causas del declive del sistema capitalista
británico en los últimos años. En esa crisis la City de Londres es la excepción
ya que, merced a ser una de las capitales mundiales de la globalización, en los
años recientes ha experimentado una intensa prosperidad debido a ser uno de los
centros de los negocios financieros más importantes del planeta y que en base a
sucesivas medidas de liberalización se está transformando en uno de los
paraísos fiscales más importantes del mundo.
Desde luego el pueblo inglés debe olvidarse de un
renacimiento de la industria ya que el plan es una apertura comercial sin
límites. El núcleo financiero que respalda la apuesta al Brexit espera una
mayor integración con las finanzas globales y eso también significa pedir pocas
explicaciones sobre el origen a los capitales que ingresen a la City y, además,
por supuesto, omitir las referencias al pago de impuestos. Es un discurso
seductor para una parte de la población especialmente a los que aspiran a ser
beneficiados, pero que tarde o temprano verán las consecuencias.
En resumen, en tanto en los grandes centros
financieros las políticas neoliberales parecen no tener límites, en la vereda
opuesta la expansión Euroasiática parece no tener fronteras, todavía resta mucho,
por ejemplo, si tenemos en cuenta a África, continente en disputa a futuro por
parte de las grandes potencias por sus enormes recursos naturales y su abundante
mano de obra barata.
Para finalizar estas consideraciones no debemos
olvidar que falta incluir en esta gran propuesta expansionista euroasiática la
necesidad de dar prioridad a los urgentes reclamos de las poblaciones más
castigadas por el hambre, la educación, la salud, la vivienda y la protección
contra el cambio climático.
Que las reivindicaciones básicas de una mayor justicia
social no queden en meros enunciados.
Barcelona, 17/12/2019
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